La historia de Claudia Agustín (33) y su hija Nazarena comprende cuatro años de tratamientos, viajes y dificultades que enfrenta prácticamente sola desde Palmera Boca, en San Pedro. Un reciente aporte del Ministerio de Salud Pública de Misiones permitió que la niña recibiera una silla de ruedas adaptada a sus necesidades. Sin embargo, todavía quedan cuestiones por resolver para que pueda continuar con su rehabilitación y avanzar hacia una mayor autonomía.
El diagnóstico llegó antes de su nacimiento. Claudia cursaba la semana 36 de embarazo cuando, durante una ecografía, los profesionales detectaron que su hija presentaba hidrocefalia. A partir de allí comenzó un proceso que continuó con una cesárea, la internación de Nazarena en Neonatología y distintas intervenciones quirúrgicas. En una de ellas se le colocó una válvula con derivación ventricular.
Actualmente, Nazarena tiene cuatro años y presenta dificultades motrices que afectan de manera cruzada diferentes partes de su cuerpo, principalmente el brazo y la mano derecha y la pierna izquierda. No gatea, se desplaza arrastrándose y todavía tiene dificultades para mantenerse sentada con las piernas hacia adelante. Utiliza valvas y extensores para trabajar la postura y necesita seguimiento permanente para evitar futuras complicaciones en la cadera y la columna.
