El tornado del miércoles golpeó distintas zonas de Panambí y dejó a su paso viviendas dañadas, techos arrancados y galpones afectados. Entre quienes sufrieron el embate del viento estuvo Noelia Dlugokisnki, que trabajaba en su comercio cuando el fenómeno irrumpió. “Fue cuestión de minutos”, recordó en diálogo con El Territorio. Contó que a la hora en que sucedió todo “había llegado un cliente, se cortó la luz y el viento comenzó fuertísimo”.
La comerciante contó que las puertas se abrieron y que quienes estaban en el local tuvieron que buscar resguardo, pero la situación se agravó cuando el viento levantó el techo. “La parte más fea fue cuando voló el techo, tuvimos mucho miedo así que tratamos de cubrirnos”, relató.
