Ricardo Báez: el desafío de defender el oro con la motivación de ser papá

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El camino hacia la gloria internacional exige sacrificios que Ricardo Báez conoce a la perfección. Tras despedirse de sus colegas en el campamento de Itamonte, Minas Gerais, el máximo referente de la lucha olímpica misionera emprendió este jueves su viaje hacia Estados Unidos.

Allí se radicará durante los próximos dos meses y medio con un objetivo innegociable: llegar a su pico de rendimiento a los Juegos Suramericanos de septiembre.

Foco total en los Odesur 2026

La hoja de ruta de Báez está marcada por la estrategia y la disciplina. Su destino final es New Haven, donde se someterá a un régimen de entrenamiento de élite diseñado para potenciar su técnica y explosividad. Tan claro es su meta que el atleta tomó la difícil decisión de bajarse del Panamericano de mayo para no interrumpir este proceso de preparación específico.

«Este año me estoy preparando exclusivamente para los Odesur. Decidí enfocarme directamente en ese objetivo para poder revalidar el título», señaló el deportista, quien busca llegar en óptimas condiciones a la ciudad continental que tendrá como sedes a Santa Fe, Rosario y Rafaela.

La motivación de ser padre

Sin embargo, este viaje tiene un matiz diferente a todos los anteriores. Mientras ajusta los detalles tácticos sobre el tatami, Ricardo atraviesa la emoción de su próxima paternidad. La noticia, confirmada por el propio atleta antes de partir, se ha transformado en el combustible necesario para afrontar la distancia y la dureza de los entrenamientos en el exterior.

«Estamos muy felices con mi pareja», expresó conmovido, reconociendo que la llegada de su primer hijo le otorga un significado especial a cada gota de sudor en esta gira internacional.

Con la madurez de un campeón y la ilusión de un padre primerizo, Báez ya trabaja en suelo estadounidense para que, en septiembre, la medalla dorada tenga un destinatario muy especial.

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