El movimiento en los mercados concentradores de la provincia atraviesa semanas de menor actividad, en un escenario marcado por el inicio del ciclo lectivo y la necesidad de las familias de priorizar gastos escolares. Sin embargo, los productores mantienen expectativas de recuperación con la llegada de Semana Santa, una fecha clave para el consumo de alimentos tradicionales.

“Es un momento tranquilo”, coinciden quienes comercializan sus productos directamente desde sus chacras. Tras el receso de verano, el regreso a clases impacta de lleno en el bolsillo de los consumidores, lo que se traduce en una merma en las ventas. “La gente está enfocada en los útiles escolares y eso se siente”, señalan.

A este factor se suma el contexto económico general. Algunos rubros, como la carne vacuna, registraron incrementos significativos en los últimos meses, lo que provocó una retracción en el consumo. En contrapartida, de cara a Semana Santa, comienza a observarse un mayor interés por alternativas como el cerdo, el pescado y productos típicos de la fecha.

Desde la agricultura familiar, organizaciones de productores destacan que, si bien el presente es complejo, mantienen la expectativa de una mejora en las próximas semanas. “En fechas especiales la gente siempre hace un esfuerzo para la comida”, explican, recordando el buen nivel de ventas registrado durante las fiestas de fin de año.

En los puestos ya se perciben algunos indicios de este cambio de tendencia. Harina de maíz, insumo fundamental para preparaciones regionales como la chipa o la sopa paraguaya, empieza a tener mayor salida, al igual que otros productos tradicionales. También se incrementa la demanda de elaboraciones artesanales como dulces, conservas y panificados caseros.

Los productores, que en muchos casos trabajan de manera asociativa, abastecen los mercados con una amplia variedad de alimentos frescos y regionales: mandioca, verduras de estación, yerba artesanal, azúcar mascabo y productos elaborados en chacras familiares de distintos puntos de la provincia.
A pesar de las dificultades, resaltan el valor de estos espacios de comercialización directa, que permiten sostener la producción local y ofrecer alimentos a precios más accesibles. “Somos productores, traemos lo que cultivamos y lo vendemos sin intermediarios”, destacan.
Con este panorama, la mirada está puesta en las próximas semanas. La cercanía de Semana Santa aparece como una oportunidad para dinamizar las ventas y llevar alivio a un sector que, una vez más, enfrenta el desafío de sostener su actividad en un contexto económico complejo.
