Monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de la diócesis de Posadas durante la Misa Popular en las Reducciones de San Ignacio reflexionó sobre el amor en tiempos de tanto individualismo. “El hombre se planifica cuando ama, y se pierde cuando deja de hacerlo”, resaltó
“Dios no es algo abstracto, es alguien que nos ama”, expresó al inicio, al tiempo que recordó que el mensaje de Jesús no fue otro que revelar ese amor en gestos concretos, especialmente hacia los más pequeños. En esa línea, retomó las bienaventuranzas y subrayó que “los humildes” son quienes pueden comprender el lenguaje de Dios, porque la humildad —dijo— es la puerta de entrada a todas las virtudes.
A lo largo de su reflexión, el obispo planteó que el mensaje de Cristo vino también a corregir una mirada rígida de la ley, que había dejado de lado lo esencial. “Se olvidaron de que Dios es amor y es misericordioso”, señaló, al explicar por qué ese mensaje generó rechazo y persecución.
La cruz, en este contexto, aparece como el signo central, como enseñanza. “Para poder amar hay que dar la vida”. Y profundizó: el ser humano alcanza su plenitud cuando ama, mientras que la pierde cuando se encierra en el egoísmo, la avaricia o la indiferencia.
