Estar internado en una habitación de hospital nunca es una elección: la mayoría de las veces, implica atravesar situaciones dolorosas y complejas. En ese contexto, el rol de la enfermería resulta clave no sólo desde lo clínico, sino también desde el trato humano, la escucha activa, el acompañamiento familiar y la información clara al paciente sobre su tratamiento.
Con ese enfoque fue que seis enfermeras misioneras, Yamila Barbosa, Priscila Cunha, María Caballero, Micaela Acosta, Tamara Núñez y Agustina Amaral, llevaron adelante una investigación que expone el impacto de las intervenciones de enfermería en el uso de la sujeción terapéutica en pacientes críticos adultos.
Las profesionales, realizando el segundo año de la Residencia de Enfermería en la Atención del Paciente Crítico Adulto y egresadas de la Escuela de Enfermería de la Unam, desarrollaron el estudio durante seis meses en el Hospital Madariaga. El trabajo propone erradicar la sujeción terapéutica (el uso de vendas, manoplas o cinturones) como primera medida de “control”, priorizando en cambio la contención verbal, la ambientación adecuada, la terapia abierta y la participación de los familiares, cuando la condición clínica lo permite.
El objetivo del proyecto, explicaron en esta Charla con El Territorio, es lograr un protocolo que unifique prácticas de enfermería en torno a la sujeción terapéutica en cuadros graves. Para ser implementado aún quedan pasos administrativos por resolver, explicó la Jefa de Residencias, Carolina Espíndola.
La iniciativa surgió en el marco del sistema de residencias y fue reconocida a nivel nacional al lograr el primer premio en el 6° Congreso Argentino de Enfermería en Cuidados Críticos, en noviembre de 2025.
¿Cómo fue el camino para elegir esta profesión?
Yamila: Yo la elegí por mi abuela. Fue mi motivación a estudiar enfermería al ver que ella tenía Alzheimer, entonces todos los cuidados que requería me motivaron a estudiar enfermería.
Micaela: Mi abuela era partera, mi mamá auxiliar de enfermería. Entonces, más que nada inicia en la familia. Yo estudié otras carreras inicialmente pero después me decidí por enfermería. Y cada vez me gusta más, por eso estamos haciendo la residencia y la idea es seguir creciendo.
Priscila: A mí siempre me gustó. Y cuando estaba en el momento de elegir qué seguir estudiando tuve una experiencia que me llevaron al Geriátrico de Miguel Lanús a un evento, para que yo vea cómo era el trato con los pacientes y demás. Y ahí, al momento, me decidí por estudiar enfermería. Me encanta (trabajar con) los adultos mayores. Ahora ya nos estamos dedicando a otra cosa, pero anteriormente sí trabajamos con adultos mayores.
María: Lo mío parte de una experiencia que justamente trascendió en el hospital. Una mala experiencia en realidad y entonces dije “yo voy a estudiar enfermería para cambiar esto”. En algún momento voy a volver al interior y voy a tratar de cambiar esto.
¿Hubo algo que no les resultó como esperaban de la residencia?
Yamila: Sí, con residencia estamos aprendiendo todos los días, la verdad profundizamos mucho más de lo que se ve en la universidad.
Es como que hay cosas que no llegas a tocar en la universidad y acá en la residencia estamos formándonos y aprendiendo mucho más, y aprendiendo al estar constantemente en contacto con los sujetos de atención a diario.
¿Cómo funciona una jornada de residencia?
María: Nosotros cumplimos una carga mensual de 200 horas. Cuando no llegamos a cumplir esa cantidad, hacemos lo que se llaman guardias activas.
Priscila: Son guardias de 8 horas de lunes a viernes. Hacemos tres días de asistencial, en un servicio que es área crítica con los pacientes, y otros dos días de académico, que estamos en nuestra aula y dando clases, donde hacemos los proyectos y profundizamos todo lo que es teoría.
Micaela: Fue ahí donde nació justamente la idea del proyecto. La residencia nos dio esa herramienta.
Priscila: Interrelacionamos lo que es la práctica y la realidad del paciente con lo que es la teoría y el estudio. Entonces, lo que vemos acá, después vamos y profundizamos en la teoría y vemos todo completo.
¿Hubo alguna experiencia que las haya motivado a estudiar o profundizar en esto de intervenciones de sujeción terapéutica?
Yamila: El proyecto de investigación nació justamente de la necesidad de erradicar lo que es la sujeción terapéutica. Sabemos que existe una ley de salud mental que está tratando de erradicar lo que es la sujeción terapéutica, pero actualmente todavía se sigue utilizando en casos de alteraciones hemodinámicas o alteración psicomotriz.
Y muchas veces se lo sujeta al paciente sin antes utilizar ninguna otra medida. Se recurre a la que sería última, antes de priorizar otras medidas.
Priscila: Porque lo que veíamos en la práctica era que la sujeción terapéutica no se utilizaba completamente fundamentada en la evidencia científica. Se utilizaba porque sí, porque era normal, porque era habitual en el servicio y porque todos lo hacen y no había una mirada crítica de por qué se está haciendo eso.
Y era lo que siempre veíamos cuando empezábamos a la residencia y comentábamos entre nosotras. Por ahí veníamos tres días seguidos, el paciente seguía sujetado y no se veía si realmente era necesario.
Entonces, cuando en residencia nos presentaron la oportunidad de hacer el proyecto, que hace parte del programa de residencia, dijimos: “Ese tema queremos abordar”.
¿Cuánto tiempo trabajaron en ese proyecto, de recabar datos?
Yamila: El trabajo nos tomó seis meses. Y la verdad, nació primero como una presentación institucional, en una jornada científica que tenemos dentro de la institución y después se elevó a Buenos Aires, donde fuimos premiadas.
Micaela: Participamos aparte del proyecto donde expusieron dos compañeras. Después lo presentamos en Alem en el Instituto Superior Adventista. Después se presentó en la Unidad de Terapia Intensiva y ahí ganamos el segundo premio. Y después fue el Congreso de Enfermería de la SAECCI en Buenos Aires.
Priscila: La idea era cumplir con el programa que teníamos que presentar un proyecto, pero después se volvió algo mucho más grande y estamos muy contentas por eso.
¿La idea es implementar un protocolo en particular en el Madariaga o cómo sería el trabajo?
Yamila: Sí. Esta investigación tuvo impacto positivo, y en este caso se logró el retiro de sujeción en 17 pacientes que cumplían con los criterios de nuestro proyecto. La idea es que a partir de esto nazca un protocolo, que todavía no existe, pero se está trabajando en eso.
¿Existe la posibilidad de que ese protocolo entre en vigencia este año, por ejemplo?
Hay más pasos burocráticos para llegar a que se pueda implementar el protocolo, pero sí, se está trabajando.
Y en estas experiencias de los pacientes, ¿también tuvieron la posibilidad de hablar con sus familiares?
Micaela: Esta investigación se llevó a cabo en las tres áreas más grandes del hospital: en la guardia de Emergencia donde están los pacientes lúcidos y los que ingresan por una alteración psicomotriz. Entonces, ahí sí está más presente el familiar y justamente, una de nuestras intervenciones fue hacer partícipe justamente al familiar, comentarle el por qué, que nos ayude y que sea algo colaborativo.
También en la terapia con pacientes bajos analgésicos y bloqueantes neuromusculares: en ese caso era más reservado, sólo nosotros. Y además trabajamos en unidad coronaria.
Priscila: Una de las intervenciones que aplicábamos era permitir que el familiar esté más tiempo con el paciente. Porque el horario de visita es 1 hora, entonces se permitía que esté más tiempo con la idea de ayudarlo a que esté más tranquilo, relajado y así poder sacarle la sujeción.
¿El protocolo se puede resumir en pasos?
Carolina: Crearon una grilla en su investigación. Por ejemplo la contención verbal y la terapia abierta. Tenemos horarios muy estrictos por ahí del horario de visita, y en ese caso flexibilizar los horarios es muy bueno para el paciente.
Yamila: Como nosotras cumplimos un turno de 8 horas, llegábamos por la mañana y si había un paciente que estaba sujetado, se trataba de empezar con contención verbal, ambientar el lugar, por ejemplo, quitar luces que por ahí le incomodan, sonidos… Y tratar de, al finalizar el turno, retirarle la sujeción. Pero fue todo mediante contención verbal en este caso.
Micaela: Cuando hablamos de contención verbal también hacemos énfasis en orientar al paciente. Porque muchas veces, no hay ventanas. Tienen que saber ubicarse en día: a veces te preguntan qué hora es, cómo está el clima.
También explicarle los dispositivos que tiene, preguntarle si tiene frío, si tiene dolor, porque son todas esas cuestiones que generan incomodidad. (Priscila) Y eso, realizar en el transcurso de toda la mañana, no solo al ingresar. Y por eso nosotros también en nuestro proyecto teníamos tiempo de reevaluación.
¿Cada cuánto se hacía esa reevaluación?
Yamila: Entre 15 a 30 minutos fue el tiempo que nuestra investigación nos mostró el dato más efectivo. Que cada 15 minutos se le acercaba al paciente, se le volvía a reevaluar y para finalizar el turno recién ahí retirar la sujeción o tratar de dejarlo, por ejemplo, desatado de la cama pero aún con vendas.
¿Entre sus colegas cómo cayó este protocolo?
Micaela: Hubo un poco de todo. Hubo mucha respuesta positiva por ahí en algunos enfermeros, los cuales decían “tenés razón.” O por ahí cuando nosotros, personalmente hablo, yo estaba en la guardia en ese momento, yo decía, “Bueno, yo voy a retirarle la sujeción” y me decían “fijate, porque se puede desconectar”.
Es cierta la preocupación de la planta: se puede desconectar un dispositivo, se puede lesionar, te puede golpear porque uno no sabe cómo reacciona. Puede variar.
Tenían razón en sus argumentos. Era trabajar en equipo, un tire y afloje, y en parte cayó positivo y por otro lado no cayó tan bien. Pero es como en cualquier trabajo, porque es un cambio rotundo y una responsabilidad.
Yamila: Es como dice ella, al retirar una sujeción tenés que ver todos los puntos negativos y prestarle más atención en este caso al sujeto que estás desatando. Es una responsabilidad.
En particular ¿trabajaron con 17 pacientes o era una población mayor y en éstos se encontraron estos resultados?
Yamila: 17 pacientes más que nada fue lo que se logró retirar la sujeción, fue lo efectivo que tuvo el proyecto. Pero sí se evaluaron más pacientes ya que en algunos puntos no se logró retirar esta práctica y en 17 sí.
¿Tienen en vista avanzar con otro trabajo de investigación?
Si, ya está en el horno un proyecto (adelantaron entre risas).
¿De qué trata?
Carolina: Hay dos métodos para la prevención de lesiones por presión en los pacientes críticos: las lesiones por presión demuestran la calidad del cuidado. Y las chicas lo que quieren hacer es comparar cuál es el método más efectivo.
Hay uno que es el de más bajo costo y más accesible en los servicios, y otro que es más costoso, que nos lo brinda la Farmacia del Hospital para esta investigación.
Priscila: Lo que también vemos en ese caso es que entre los enfermeros de planta se usan muchas opciones. Entonces la idea es comparar y ver cuál es el más efectivo para establecer qué se usa como método de prevención de lesiones por presión.
Es algo que se ve mucho en el área crítica. Pasa que los pacientes están mucho tiempo acostados o inmóviles, porque están con sedación, y eso refleja el cuidado asistencial. Es como una problemática que vimos y quisimos investigar sobre eso. Estamos armando todo, todavía no llegamos a la parte de aplicar la intervención, pero próximamente, pero falta.
Yamila: Este proyecto está en vista para la jornada de investigación de este año, que es a mitad de año.
Perfil María Caballero (25)
Licenciada en Enfermería, egresada de la Escuela de Enfermería de la Unam. Es de Montecarlo y eligió este camino para mejorar la atención en salud.Priscila Cunha (24)
Vino de El Soberbio a estudiar a la Escuela de Enfermería y ya está recibida. Sus primeros trabajos fueron con adultos mayores.Micaela Acosta (31)
Licenciada posadeña que, tras varias experiencias profesionales, eligió la Enfermería. Busca seguir especializándose en el área.Yamila Barbosa (24)
Oriunda de Alba Posse, realiza su segundo año de Residencia en Enfermería en el Madariaga. Le interesa la atención de pacientes críticos adultos
