Marita Vera, campeona del mundo: «Todo lo que sacrifiqué valió la pena»

Somos Vos
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La eldoradense visitó los estudios de Somos Vos y repasó en Día Uno el camino que la llevó a integrar la Selección Argentina de Hockey Master +40 y consagrarse campeona del mundo en Holanda. Habló del sacrificio económico, los viajes para entrenar, su familia y la emoción de representar al país siendo la única jugadora del plantel proveniente del interior.

Marita Vera regresó a Eldorado con un título que resume años de esfuerzo: campeona del mundo con la Selección Argentina de Hockey Master +40. Ya nuevamente en su ciudad y retomando sus actividades habituales, la deportista pasó por Día Uno, donde contó cómo fue el camino hasta Holanda y todo lo que hubo detrás de la consagración.

Profesora de Educación Física, entrenadora y actual directora de Deportes de la Municipalidad de Eldorado, Vera comenzó a jugar al hockey a los seis años. Su historia con este deporte atravesó diferentes etapas hasta que, ya de adulta, apareció la posibilidad de competir en el hockey master y buscar un lugar en el seleccionado argentino.

Llegar hasta allí estuvo lejos de ser sencillo. Para el último proceso de selección fueron 79 jugadoras las que participaron de la preselección, luego hubo un primer corte de 36 y finalmente quedaron las 18 integrantes del plantel argentino. Además, formar parte previamente del seleccionado no garantizaba conservar el lugar: cada convocatoria obliga a competir nuevamente por un puesto.

En ese contexto, la eldoradense debió enfrentar una dificultad adicional. Mientras gran parte de sus compañeras entrena habitualmente en Buenos Aires, con acceso a canchas de agua y al hockey metropolitano, Vera tuvo que viajar periódicamente desde Misiones para cumplir con las concentraciones y entrenamientos. Fue, además, la única integrante del plantel proveniente del interior del país, mientras que sus compañeras eran de Buenos Aires.

El costo de vestir la camiseta argentina

Uno de los aspectos que Marita puso sobre la mesa durante la entrevista fue la realidad económica del Hockey Master. A diferencia de lo que muchas veces se imagina cuando se habla de una selección nacional, las jugadoras deben afrontar prácticamente todos los gastos necesarios para competir.

«Nada, absolutamente nada. Todo es por amor a la camiseta», respondió cuando le preguntaron cuánto cobra una campeona del mundo. Según explicó, las propias deportistas pagan indumentaria, vuelos y alojamiento, mientras que la asociación aporta el cuerpo técnico y los espacios de entrenamiento en Buenos Aires.

Para Vera, radicada a más de mil kilómetros de Buenos Aires, eso significó sumar además el costo y el desgaste de cada viaje para entrenar. En algunas oportunidades recibió pasajes terrestres, pero las más de 20 horas de colectivo hacían difícil llegar en condiciones para entrenar y regresar a tiempo para cumplir con su trabajo. Llegó a pasar 23 horas arriba de un colectivo y, con el tiempo, comenzó a costear vuelos para reducir los tiempos de traslado.

En ese recorrido destacó especialmente el acompañamiento de su familia, amigos y de un grupo de amigas que organizó distintas actividades para ayudarla a financiar su participación. Bingos, venta de pizzas, pastelitos y empanadas fueron parte de una cadena de colaboración que hizo posible sostener el sueño mundialista.

El momento en que todo valió la pena

Todo ese esfuerzo adquirió otro significado en Holanda.

Marita contó que había llegado al Mundial cansada al punto de pensar que podía tratarse de su última participación. Sin embargo, aquella idea cambió en el instante definitivo de la final.

«Una vez que termina, que suena esa chicharra, vos decís: listo. Todo lo que sacrifiqué, que costó un montón… es un segundo que decís “valió la pena”», recordó.

Y después de haber pensado durante el viaje que quizás sería su último Mundial, la consagración produjo exactamente el efecto contrario: «Cuando suena esa chicharra decís “no quiero que sea el último”, porque es tan lindo. Es una experiencia única».

Argentina había alcanzado el objetivo.

«Pudimos lograr lo que vinimos a hacer. Llegamos al último día y nos volvemos a Argentina siendo campeonas», resumió Vera.

Campeona del mundo, pero siempre Marita

La entrevista también mostró la dimensión personal de una deportista que, pese al título conseguido, insiste en mantener los pies sobre la tierra.

En Eldorado, Marita es desde hace años profesora, entrenadora y referente del hockey local. Durante la charla recordó el crecimiento de la disciplina y destacó especialmente el trabajo realizado por muchas personas para sostener el hockey en el interior de Misiones, incluso cuando había que entrenar en pasto, recorrer localidades y afrontar las dificultades económicas de competir lejos de Posadas.

Por eso, aunque ahora pueda presentarse como campeona mundial, asegura que su esencia no cambió.

«Hoy por hoy podemos decir somos campeonas y yo soy campeona, pero sigo siendo Marita y voy a seguir siendo Marita», expresó.

El futuro deportivo todavía no está completamente definido. Después del desgaste físico y emocional del proceso mundialista, el plantel tendrá un período para descansar y evaluar lo que viene. Vera manifestó sus ganas de continuar, aunque reconoció que dependerá de su condición física y de volver a ganarse un lugar en futuras convocatorias. A fin de año, el seleccionado tiene previsto disputar un torneo americano en La Plata.

Por ahora, hay algo que ya nadie podrá quitarle: aquella chica que comenzó a jugar al hockey a los seis años en Eldorado llegó hasta Holanda, vistió la camiseta argentina y volvió a casa campeona del mundo.

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