Linfomas: tienen hasta un 90% de curación y los casos se concentran entre los 15 y 30 años

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El aumento de tamaño de los ganglios, la pérdida de peso sin una causa aparente, la fiebre, la sudoración nocturna o la aparición de una masa o bulto en alguna parte del cuerpo pueden ser algunas de las manifestaciones que lleven a una persona a consultar por un posible linfoma. Así lo explicó Haydee Bernard, jefa de Hematología del Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga.

La especialista remarcó que la presencia de alguno de estos signos no permite por sí sola establecer un diagnóstico, ya que para confirmar la enfermedad es necesario estudiar una muestra del tejido afectado.

“En realidad, el paciente puede tener aumento del tamaño de los ganglios, pérdida de peso, fiebre, sudoración nocturna o una masa o un bulto en algún lugar del cuerpo”, señaló Bernard, quien explicó que en estos casos debe realizarse una biopsia para determinar qué ocurre.

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