Leve descenso de casos de leishmaniasis visceral humana en Misiones en 2025

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Fueron siete los casos de leishmaniasis visceral humana notificados en Misiones durante el año pasado, dos menos que los reportados durante el 2024. Los datos se desprenden del Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud. Se trata de la forma más grave de la enfermedad transmitida por la picadura de la hembra de diferentes especies de flebótomo infectados. El reservorio del parásito son los perros domésticos y puede afectarlos a ellos como a las personas.

Durante el año 2025 se notificaron 26 casos en todo el país, siendo el NEA la región más afectada porque Corrientes reportó otros tres, en tanto, Formosa (2) y Chaco (3) los tuvo en departamentos que no tenían antecedentes de casos humanos. La región totaliza quince casos.

En el NOA se observó una disminución a casi la mitad de los casos en Salta, que reportó 8 ocho casos cuando el promedio de los últimos tres años era de quince por año. 

No hubo casos notificados en provincias que presentaron transmisión en años previos como Entre Ríos, Santiago del Estero, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Córdoba (estas dos nunca tuvieron casos autóctonos). En lo que respecta a casos importados, en 2025 Jujuy tuvo uno y la Provincia de Buenos Aires reportó dos. 

El boletín nacional informa que entre 2019 y 2025 se notificaron en Argentina 145 casos confirmados y probables de leishmaniasis visceral humana. Las jurisdicciones con mayor número de casos notificados por lugar de residencia en el periodo fueron Salta (53,1%), Misiones (21,4%) y Corrientes (8,3%) en las regiones Noreste (NEA) y Noroeste (NOA). Ambas regiones endémicas presentan tendencia en aumento, con una incidencia media de 0,26 casos por cada 100.000 habitantes en el periodo 2023-2025. El último año se ve una disminución de los casos en la Región NOA (incidencia de 0.15 cada 100.000 habitantes). 

La letalidad global en el periodo 2019-2025 fue del 9%, siendo trece las personas fallecidas. En 2025 la misma fue del 3,8%, considerando que no todos los casos superan los seis meses de seguimiento. En el periodo se constataron nueve casos en personas viviendo con VIH, de las cuales una falleció. La letalidad en esta población fue mayor (11,1%) que en las personas sin VIH (8,8%). 

Qué es y cómo se transmite

En Argentina se presentan tres variables clínicas de transmisión autóctona: la leishmaniasis visceral (LV) -la más grave de sus manifestaciones-, la cutánea (LC) y la mucosa (ML). El primer caso de la forma más peligrosa se detectó en Misiones en 2006 y desde entonces provincias como Corrientes, Santiago del Estero, Salta, Formosa y, más recientemente, Entre Ríos y Chaco también tuvieron focos de transmisión.

La LV puede afectar tanto a los humanos como a las mascotas y el principal reservorio del parásito es el perro doméstico, que en su caso -no así entre las personas- se puede dar la transmisión vertical y sexual. Así, el flebótomo se infecta cuando se alimenta de un animal infectado, haya presentado síntomas o no, y desde ese momento, infectar a otros individuos.

Salud explica que la forma clásica de la enfermedad presenta fiebre prolongada, palidez, pérdida de apetito y de peso y recrecimiento del hígado y el bazo. La gravedad del cuadro está asociada a factores como la edad, el estado nutricional y la reacción inmunitaria inicial del individuo.

Por su parte, en los perros el  progreso de la enfermedad puede llegar a ser mortal. “Los principales síntomas incluyen lesiones dermatológicas, linfadenomegalia generalizada, queratoconjuntivitis y lesiones oculares, disminución del apetito, pérdida progresiva de peso, onicogrifosis (crecimiento atípico de las uñas), atrofia muscular, claudicación, intolerancia al ejercicio, letargo, esplenomegalia, poliuria y polidipsia, vómitos y diarrea”, se explaya el documento. En la fase final de la infección hay debilidad muscular de los miembros posteriores, inanición y muerte.

Prevención 

Existen varios niveles de prevención de la enfermedad, uno concierne a la comunidad a través de de la promoción de la salud, educación y comunicación a la población sobre la existencia de leishmaniasis y el vector, así como el modo de transmisión y la tenencia responsable de mascotas que incluyen la castración, el uso de collar o medidas repelentes para los flebótomos y procurar mantenerlos alejados y protegidos durante el horario de mayor actividad del vector (por ser el perro el principal reservorio urbano de la enfermedad).

En zonas de transmisión urbana de leishmaniasis visceral es necesario mantener limpias las plazas, calles y  baldíos, así como reducir el tiempo para la recolección de residuos, sobre todo en zonas contiguas a reservas, parques naturales y bosques surcados por arroyos.

En lo que respecta a la responsabilidad individual, para evitar las picaduras las personas deben utilizar ropa que cubra la mayor área del cuerpo posible y usar repelentes, especialmente cuando se realizan actividades al aire libre desde el atardecer hasta la salida del sol

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