El Domingo de Ramos da inicio a la Semana Santa. La fecha marca el fin de la cuaresma (40 días antes de la Pascua). Además, conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén arriba de un burro y aclamado por la multitud; días antes de su pasión, muerte y resurrección. Como cada año, el obispo llevará adelante la bendición seguido de la santa misa.
El domingo 24 se recuerda la Entrada de Jesús a Jerusalén. Por ello, se conmemora el Domingo de Ramos. En motivo de la fecha, se realizará la tradicional procesión desde la Plaza San Martín hasta la Catedral en la Plaza 9 de Julio. El obispo Rubén Martínez presidirá el encuentro. Será a partir de las 18.00 h.
La agenda continuará el jueves 28, a las 9 h. cuando se llevará adelante la Santa Misa Crismal en la Catedral de Posadas. En tanto, a las 19.30 h. el obispo oficiará la Misa Popular de las Misiones en las Reducciones Jesuíticas de San Ignacio.
El Viernes Santo la actividad será en Loreto a las 8.30 h. con Viacrucis en la Vía Procesional. A partir de las 13 h. se desarrollará la celebración de la Pasión en la capilla del Parque Temático de Santa Ana.
En tanto, el sábado, a las 17 h. se llevará adelante la bendición de alimentos. A las 20.00 h., el obispo presidirá la Vigilia Pascual en la Catedral de Posadas. El Domingo de Pascua, la Misa se realizará en cuatro horarios. A las 09.00, 11.00, 18.30 y a las 20.00 h.
Origen y significado del ramo
Los ramos de olivo y de palma que se utilizan en la celebración del Domingo de Ramos son un símbolo de la bendición de Dios, de su protección y ayuda. La tradición indica que deben colocarse sobre un crucifijo o cuadro religioso para recordar que se trata de algo sagrado. Además, el color litúrgico de la celebración es el rojo, que representa la Pasión del Señor.
Se da a este día el nombre de Domingo de Ramos precisamente porque Jesús fue obsequiado con sinnúmeros ramos por sus seguidores, sobre todo de condición humilde, mientras cantaban y vitoreaban: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”; “¡Hosanna en las alturas!”.
Esta celebración es vista por los cristianos como el momento para aclamar a Jesús como el pilar fundamental de sus vidas, tal como lo hizo el pueblo de Jerusalén cuando lo recibió y declaró como profeta, hijo de Dios y rey.
Por esta razón, la eucaristía del Domingo de Ramos tiene dos momentos importantes. El primero es la procesión de las palmas y la bendición de las mismas por parte del sacerdote, mientras que el segundo es la lectura de la palabra que evoca esa Pasión.
