En Campo Grande, el cuidado del ambiente dejó de ser una consigna para convertirse en una tarea cotidiana, organizada y sostenida en el tiempo. Detrás de ese trabajo hay un equipo que recorre el territorio, escucha a los vecinos, interviene ante problemáticas concretas y, al mismo tiempo, apuesta a la educación como herramienta de transformación. La Guarda Ambiental, creada hace casi dos años, es un actor clave en esa construcción colectiva.
“La Guarda Ambiental en Campo Grande es un cuerpo operativo dependiente del municipio”, explicó Silvina Abdala, magister en Ambiente y Desarrollo Sostenible. El equipo está integrado además por la licenciada en Higiene y Seguridad Lboral Daiana Krucheski, el guardaparque Lucas Do Santos, Jonathan Fedyna y Fernando Rodríguez. Juntos, conforman un grupo con formación técnica y vocación de servicio.

En la práctica, su rol es amplio y atraviesa distintas dimensiones. “Cumple un rol actuando como una autoridad de control y también como un agente educativo”, señaló Abdala. Entre sus funciones se encuentran la prevención de infracciones ambientales y el control de actividades que puedan generar impacto, como quemas, desmontes, contaminación, manejo de residuos o la protección de la fauna y flora. También intervienen ante denuncias que realizan los propios vecinos.
Ese trabajo no se realiza de manera aislada. “Trabajamos de manera articulada con todas las instituciones y organismos provinciales y locales, y nacionales e internacionales”, detalló. En ese entramado, el vínculo con el Ministerio de Ecología de Misiones es permanente, al igual que con fuerzas de seguridad, la Policía Ambiental y distintas áreas municipales.
Pero más allá del control, hay un eje que atraviesa cada acción: la concientización. “Nuestra guarda también tiene un fuerte componente que es la educación ambiental”, afirmó. A través de los ecopuntos y programas como “Mi Escuela Recicla”, el equipo llega a las 36 instituciones educativas de la localidad. “Tenemos una agenda en la cual vamos dos o tres veces por semana a distintas escuelas para lograr llegar durante el año a todas ellas”, explicó.
El trabajo también alcanza a productores y vecinos, con campañas vinculadas al cuidado del agua, la separación de residuos, la reutilización de materiales y la conexión con la naturaleza. Esa presencia constante fue generando cambios visibles. “Los vecinos están muy involucrados, realizan concientización y además, si hay algún incendio o alguna otra cuestión, enseguida se comunican con la Guarda Ambiental”, destacó Abdala. “Es algo que realmente se nota cuando ingresás a la ciudad”.

Uno de los ejes centrales de la gestión es la preservación de los humedales, una iniciativa impulsada por el ex intendente y actual ministro coordinador de gabinete, Carlos Sartori. En ese marco, la Secretaría de Ambiente, Producción y Empleo trabaja especialmente sobre la franja urbana que va desde el arroyo Acaraguá, en el barrio Olería, hasta el puente de la ruta nacional 14.
“Este sector constituye un límite entre las zonas urbanas, áreas rurales y el sector de monte nativo, lo que lo convierte en un espacio estratégico para la conservación ambiental”, explicó. Allí se desarrollan tareas de saneamiento, como en el arroyo Segovia, y acciones comunitarias que buscan fortalecer el vínculo entre la población y su entorno.
En paralelo, el municipio avanza en acciones vinculadas al cambio climático. Forma parte de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático y trabaja en un Plan de Acción Local Climática. También desarrolla tareas junto al Ministerio de Ecología y el Ministerio de Cambio Climático, con iniciativas como la separación de residuos, campañas contra la caza, eliminación de redes en épocas de veda y monitoreos en áreas de monte.
Incluso, la experiencia local comienza a proyectarse más allá de las fronteras. “Estamos avanzando en un primer acercamiento a la Red Mundial de Guardas Ambientales, con participación de países de Latinoamérica y Europa”, señaló Abdala.
En ese camino, los desafíos siguen siendo grandes. “Seguimos trabajando en campañas de concientización, sobre todo en plantación de árboles nativos, restauración de ecosistemas y cuidado del agua”, indicó. La preocupación por la sequía y el impacto del cambio climático es concreta: “Estamos trabajando fuertemente en restauración de vertientes y arroyos para que a futuro tengamos la cantidad de agua suficiente para nuestros pobladores”.
“Nuestra guarda trabaja todos los días para cuidar nuestro entorno, pero es un compromiso que no es solo del municipio, es una responsabilidad de toda la comunidad”, Y en ese sentido, el mensaje es claro: “Cada acción cuenta, desde separar los residuos en casa hasta respetar nuestros arroyos, montes y espacios públicos», expresó Abdala
