Imputado por abuso sexual quedó sin defensor y el debate oral se dilata

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Después de que un hombre actualmente juzgado por abuso sexual contra su hija fuera internado de manera imprevista en una clínica posadeña, y que por esa situación se ordenara su detención, este lunes estaba todo listo para que se reanudara el debate oral con las voces de los últimos cinco testigos.

Sin embargo, las recientes renuncias en la defensa de José Raul G. -de las letradas María Laura Alvarenga y Florencia Romero- dejaron prácticamente sin representación al acusado, lo que imposibilita seguir con el juicio. Se espera que en las próximas horas, el abogado que encabeza su defensa, Eduardo Paredes (actualmente de licencia por paternidad) responda si podrá continuar con el proceso. Hasta tanto, en la sala del Tribunal Penal Uno intentan resolver esta vacancia y así retomar la audiencia.

El Territorio pudo confirmar que esta mañana se había presentado un posible nuevo defensor para José Raul G. Pero deben saldarse trámites administrativos judiciales para que sea admitido como tal y, entonces, tendría un plazo máximo de tres días para estudiar y analizar la densa información que se encuentra en el expediente, que se remonta a episodios ocurridos en 2013, cuando la víctima tenía apenas 5 años.

Actualmente, el sospechoso de estos sometimientos permanece detenido y alojado en una comisaría. Había llegado al juicio en libertad, después de que en 2022 en un primer debate, lo absolvieran de los cargos por presunta falta de pruebas.

Aquel juicio y su sentencia, firmada por los jueces Viviana Kukla, Angel Cardozo y Juan Manuel Monte, fue considerada sesgada y sin tener en cuenta la perspectiva de género ni los derechos de niños, niñas y adolescentes, según determinó el Superior Tribunal de Justicia (STJ). Fue por ello que, en 2024, el máximo órgano judicial ordenó que se hiciera un nuevo juicio en la causa con un nuevo tribunal al frente.

Respecto a los testigos que restan en la lista, se prevé que declaren (una vez resuelta la parte defensora) una tía abuela de la menor, un pediatra que la atendía en sus primeros años de vida y tres psicopedagogas.

De extenderse los plazos necesarios para que una nueva defensa conozca y revise las pruebas del expediente, fuentes consultadas conjeturaron que los alegatos y sentencia podrían desarrollarse la semana que viene, inclusive.

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