A solo minutos de Oberá, este emprendimiento familiar ofrece una experiencia rural con senderismo, gastronomía casera y alojamiento, ideal para reconectar con lo esencial durante el receso invernal.
En plena Colonia Alvear, a solo siete kilómetros de Oberá, se encuentra Granja La Lechuza. Se trata de un rincón encantador que invita a respirar aire puro, caminar entre senderos selváticos y disfrutar de sabores auténticos. El espacio, atendido por sus dueños, es parte del corredor turístico El Chapá, que comparte protagonismo con la vecina Colonia Alberdi.
La propuesta se centra en la experiencia directa con el entorno. La granja ofrece caminatas por su reserva natural, visitas a dos arroyos con pequeños saltos y tardes de fogón para cerrar el día. “Buscamos que los visitantes vivan algo real, cotidiano, sin armar un show, sino mostrar nuestra vida diaria en la chacra”, explicó Javiera Rulli, propietaria del lugar.

Desde hace 14 años, Javiera y su familia transformaron un terreno abandonado en una granja ecológica, que hoy produce sus propios alimentos y conserva el entorno natural. La iniciativa, que empezó con la venta de huevos y verduras en Oberá, tomó forma como proyecto turístico con alojamiento en cabañas y un restaurante de cocina casera.

En su menú conviven preparaciones tradicionales como mbeyú, chipas y ñoquis de mandioca con creaciones propias como roles de canela o platos con hongos comestibles del monte. “Aprovechamos el invierno para destacar los sabores de olla y la cocina hecha al fuego”, señaló Rulli a Canal Doce. Todo se elabora con leche, huevos y carnes producidas en el mismo lugar.
Turistas visitan el lugar para conocer las tardes de campo
Durante estas vacaciones, la granja ofrece tardes de campo todos los días desde las 15:00 sin necesidad de reserva previa. La propuesta incluye visitas guiadas, contacto con los animales, caminatas y meriendas caseras junto al fogón. Además, organizan salidas especiales por la selva que rodea el predio.
El lugar se volvió una opción atractiva para familias de distintas regiones del país. “Nos visitan muchas personas del Norte, de Buenos Aires, del Sur. Nos conocen por redes sociales o por recomendación. El boca en boca sigue siendo clave”, comenta la anfitriona. “Y siempre pedimos lo mismo: que traigan buen calzado, ropa cómoda y su mate. Lo demás, lo pone la casa”, indicó.

Granja La Lechuza propone una pausa en la rutina y busca transmitir un modelo de vida sustentable y en armonía con la naturaleza. “Gracias al turismo rural, reorganizamos nuestro trabajo para cuidar la selva y mantener viva la chacra. Y eso también es parte de lo que queremos compartir”, concluyó Javiera.
