Golpeado y torturado hasta morir: serán 19 años del crimen que marcó a Capioví
En 2024 se realizó una masiva movilización en repudio al régimen de salidas transitorias que, desde ese año, gozan los cuatro condenados por el homicidio de Ramírez.
El calendario vuelve a marcar el 31 de marzo como una fecha cargada de memoria en Capioví. Mañana se cumplirán 19 años del crimen de Clemente Ramírez, un joven que tenía 19 años cuando fue torturado y asesinado en manos de cuatro hermanos, conocidos en el “Capiovincito” por sus temerarias conductas.
Aunque por el momento no hay actividades o movilizaciones confirmadas en la localidad, allegados no descartan que, como en otras ocasiones, surja algún tipo de convocatoria para recordar al deportista.
El paso del tiempo no diluyó el impacto de un caso que sacudió a la comunidad en 2007 y que, incluso hoy, continúa generando controversias. No solo por la brutalidad del hecho, sino también por lo que ocurrió después: una condena a prisión perpetua que años más tarde fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y, más recientemente, el beneficio de salidas transitorias otorgado a los responsables, Norberto Osvaldo “Caín”, Cristóbal Argentino, Fermín Ariel y Manuel Pastor Fleitas.

La historia se remonta a una noche en la que la violencia por una supuesta insinuación amorosa a una hermana de los acusados escaló hasta un desenlace fatal. Enojados, los hermanos Fleitas planearon el ataque contra Clemente.
A lo largo del debate oral que se dirimió dos años después, testigos apuntaron que el clan familiar había premeditado el ataque y que manifestaron sus intenciones de matarlo. Una amenaza que llegó a ser escuchada incluso por agentes de la Policía.
Clemente estuvo desaparecido dos días. Un domingo, y después de un intenso rastrillaje, lo hallaron sin vida enterrado en un pinar. Su hermana Irma Ramírez pudo resumir, años después, el ensañamiento de aquello: “Le pegaron, le quemaron con cigarrillos y cortaron sus partes íntimas”.
Declaraciones cruzadas
Según la reconstrucción judicial, el joven fue interceptado en un trillo oscuro de la localidad y golpeado hasta la muerte. La autopsia determinó que falleció a causa de un fuerte impacto que le provocó la fractura de la base del cráneo.
Las horas previas y posteriores al crimen estuvieron marcadas por escenas de tensión. La víctima había sido agredida previamente esa misma noche, pero logró escapar momentáneamente. Sin embargo, en el trayecto hacia su casa, fue nuevamente alcanzado por sus atacantes, quienes concretaron el homicidio.
La investigación avanzó entre testimonios cruzados, amenazas y versiones contradictorias. Uno de los testigos clave aseguró en un primer momento haber presenciado el asesinato, aunque luego se retractó y denunció presiones policiales. Esa oscilación generó fuertes debates durante el juicio, al igual que los dichos de otros testigos que modificaron sus declaraciones.
Pese a esas controversias, la Fiscalía sostuvo que existió premeditación y que el crimen fue ejecutado en conjunto. El Tribunal Penal Uno de Posadas coincidió con esa hipótesis y en 2009 condenó a prisión perpetua a cuatro de los hermanos Fleitas por homicidio calificado, al considerar probado el acuerdo previo para matar y la participación conjunta. Un quinto hermano e imputado fue absuelto por el beneficio de la duda.
Perpetua ratificada y recientes medidas
Años más tarde, en 2017, la Corte Suprema dejó firme esa sentencia, cerrando el camino de apelaciones y consolidando la pena máxima para los condenados.
Pero el caso volvió a instalarse en la agenda pública en 2024, cuando se conoció que los cuatro hermanos comenzaron a acceder al régimen de salidas transitorias. La medida, dispuesta por la Justicia, permitió que abandonaran la unidad penitenciaria cada 15 días.
La decisión generó un fuerte rechazo en la familia de la víctima y en parte de la comunidad. En Capioví se realizaron manifestaciones en las que vecinos y allegados reclamaron que los condenados cumplan la totalidad de la pena en prisión. “No los quiero ni ver a esa gente que se llevaron a mi hijo. A él nunca lo vamos a ver y de igual manera no queremos verlos que anden por el barrio”, reclamó su madre Florencia en esa oportunidad.
Los familiares de Clemente expresaron públicamente su indignación. Su hermana cuestionó que, pese a la condena a perpetua, los responsables puedan regresar temporalmente al mismo entorno donde ocurrió el crimen. Su madre fue la voz de aquel dolor persistente y remarcó que los asesinos nunca pidieron perdón.
