Con el objetivo de optimizar los tiempos en el aula y revalorizar una preparación típica, estudiantes de 6° año del Instituto de Enseñanza Agropecuaria y Electromecánica N° 7 (Ieae) desarrollaron un equipo que permite automatizar el proceso a partir de un artefacto en desuso. El trabajo se llevó adelante en la materia Proyecto Electromecánico y ya funciona como un desarrollo aplicable en contextos reales.
“El proyecto surgió porque teníamos una máquina de hacer pan que no funcionaba y queríamos darle un uso, y entre charlas nació la idea de probar hacer una máquina de reviro porque no existía hasta el momento; además solíamos hacer en la escuela para el desayuno o merienda, pero implicaba mucho tiempo del cual no disponíamos en clases”, explicó el ingeniero y profesor de la materia Cristian Daniel Cegelski.
En ese sentido, el reviro aparece como algo que va más allá de lo alimentario y se vincula con la identidad misionera, presente desde la infancia y en prácticas cotidianas como el mate. El desarrollo estuvo a cargo de alumnos de 6° año B de la promoción 2025 y de la promoción actual 2026 de la carrera de técnico en equipos e instalaciones electromecánicas, en el marco de esta asignatura, en la cual cada estudiante debe realizar un proyecto real y defenderlo como una tesis.
“El año pasado hubo varias rotaciones de alumnos trabajando en el equipo, pero principalmente los referentes del proyecto fueron Yamila Do Santos y Thiago Olinchak, egresados del 2025; ese año se llegó a probar el equipo y funcionaba bien. Este año 2026, Nadia Tkaczuk, Hernán Techeira y Ángelo Amaro realizaron algunas modificaciones necesarias y mejoraron las recetas de la masa, por lo que podríamos decir que llevó prácticamente el año pasado y parte de este”, detalló.

En cuanto al funcionamiento, el docente comentó que el proceso comienza con la preparación de la masa según la receta elegida y, a partir de allí, Revirator reemplaza la intervención manual en la cocción, generando calor mediante resistencias eléctricas para cocinar y dorar el preparado.
A su vez, incorpora un sistema de cuchillas que se activa de manera secuencial para cortar la masa y lograr la granulometría y consistencia características.
“El proyecto nació a partir de una máquina de hacer pan que nos habían traído para reparar; como tenía quemado el sistema de control y no se podía arreglar, el dueño nos la donó para usarla en otra aplicación. A partir de ahí se aprovechó toda su estructura, aunque fue necesario cambiar el motorreductor que realiza el corte de la masa, el controlador secuencial de tiempo y diseñar una cuchilla específica de acero inoxidable, entre otras modificaciones. Hubo muchos contratiempos para conseguir y comprar los materiales que faltaban, ya que no contábamos con fondos económicos”.
Respecto de los resultados, Cegelski sostuvo que el producto mantiene la esencia, la textura y el sabor del preparado tradicional, al punto de poder compararse en calidad con cualquier elaboración manual.
En esa línea, destacó que una de las principales ventajas es la simplicidad del proceso, ya que no se requieren conocimientos previos para su preparación, y precisó que el rendimiento está determinado por la capacidad del equipo, que permite trabajar con hasta 800 gramos de harina.
“Revirator ya dejó de ser un prototipo, es una máquina de producción real y tranquilamente cualquier familia podría tenerla en su casa. En cuanto a su fabricación, todavía hay interrogantes que no hemos abordado, ya que no sabemos si conviene producirla completamente en una empresa de electrodomésticos o modificar las máquinas de hacer pan que existen en el mercado”, dijo el referente del Instituto de Enseñanza Agropecuaria y Electromecánica N° 7.

Y agregó: “Lo más importante y urgente es poder patentar a Revirator, pero en ese tema tenemos muchas dudas, nos haría falta la ayuda de alguna persona que esté empapada en el tema de patentes y nos pueda ayudar antes que sea tarde y se lleven nuestra idea”.
En relación con la presentación en la Expo Agroindustrial de Oberá, Cegelski indicó que participaron sin expectativas previas y que la repercusión los sorprendió, ya que el interés del público superó lo previsto, con muestras de apoyo, felicitaciones y pedidos concretos del equipo.
También mencionó que el impacto continúa con entrevistas en distintos medios y una amplia difusión en redes sociales.
“Las mejoras que quisiéramos implementar apuntan a incorporar recetas que salgan de lo cotidiano, agregar otros sabores como salame, queso o condimentos y que el producto pase a ser saborizado. También buscamos que la máquina pueda ser patentada y encontrar la forma y el apoyo para fabricarla e insertarla en el mercado a un precio razonable”, concluyó el docente
