“Ese viaje fue un salto al vacío lleno de miedo pero también de esperanza”

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Hace un año Santino Rzesniowiecki y sus padres Natalia y Érico emprendían el viaje más importante de sus vidas. No sabían lo que pasaría al final, pero Singapur era el único camino que dejaba ver un atisbo de luz que seguir: un tratamiento no disponible en Argentina y que le podría salvar la vida a este niño al que una severa leucemia linfoblástica atacaba desde los 3 años.

En el hospital KK Women’s and Children de ese país Santino recibió un doble trasplante de médula. Antes la preparación de su cuerpo para el procedimiento, y posteriormente, un largo proceso de recuperación que incluyó mucha incertidumbre y dolor. Fue desde allá también que luego daría la buena noticia que alegró a miles: estaba libre de enfermedad, el doble trasplante había dado resultado.

Hoy ese pronóstico sigue igual, pero Santino que tiene 7 años y está próximo a cumplir los 8, sigue haciéndose controles en el Hospital Gutiérrez de Buenos Aires donde los doctores lo siguen de cerca. El alta definitiva llegará dentro de cinco años.

A casi tres meses de su regreso definitivo a Posadas, a su hogar de Itaembé Guazú, la familia mira hacia atrás y el agradecimiento diario se manifiesta como un mantra. Pero también sigue siendo difícil, los recuerdos de aquellos días entre la vida y la muerte siguen estando latentes, es una herida que todavía tiene que sanar.  

Siento orgullo, alivio, agradecimiento y a la vez también vuelven muchos recuerdos que fueron muy difíciles. Recordar todavía se siente un poco reciente,  todavía duele recordar lo que es vivir todos los días bajo tensión. Ese viaje no fue solo un traslado sino un salto al vacío lleno de miedo, pero también de esperanza para nosotros. No sabíamos que iba a pasar, solo sabíamos que teníamos que intentarlo y darlo todo por la vida de Santi”, expresó Natalia, su mamá en diálogo con El Territorio.

Sostuvo que verlo hoy saludable, sonriendo y haciendo una vida casi normal es impagable para ellos, se siente como volver a respirar después de mucho tiempo. “Es imposible no emocionarse al recordar todo lo que atravesamos para llegar hasta acá”, reconoció.

La familia está volviendo a retomar proyectos personales que quedaron en pausa  durante el viaje, como el emprendimiento de ropa de niños de Natalia. También algo que Santino no pudo tener por tantos años viviendo entre hospitales: festejar su cumpleaños fuera de una habitación y con quienes tanto lo quieren.

“Son todos motivos para agradecer mucho día a día. Estamos volviendo de a poco a la rutina, a lo normal -siempre dentro de lo que se pueda para Santino- a cosas que antes parecían nada y hoy son un montón. Santi sigue con sus controles pero está bien, con energía, feliz y eso nos acomoda a todos. Como familia estamos distintos, más unidos y más conscientes de todo, día a día agradeciendo porque lo que tanto anhelábamos”, compartió.

Concientizar sobre la donación de médula

Ayer fue el Día del Donante de Médula Ósea y Natalia aprovechó la oportunidad para concientizar sobre ello. Es que si alguien no lo hubiese hecho, quizás hoy Santino no estuviera acá.

“Nosotros, que estuvimos del otro lado esperando esa compatibilidad, entendemos lo vital que es que haya más donantes. Siento que es una responsabilidad contar, informar, hablar, sacar el miedo, romper los mitos”, sostuvo.

Consideró importante hablar sobre este acto de amor profundo y de cómo puede salvar la vida de otra persona. Consideró que aún hay bastante desconocimiento y mitos alrededor por lo que cuando tiene oportunidad habla del tema  

“Lo más increíble es que muchas personas no saben que es algo simple, accesible y que puede salvar una vida. Somos una familia que venimos hace muchos años luchando y esto es nuestro día a día y te das cuenta de que la gente no cuenta con esa información, no sabe dónde está una médula, no sabe que todos podemos donar, que es una donación en vida”, remarcó. 

Consideró que es necesario informar, hablar del tema en las escuelas, “la verdad que para la familia que recibe esa donación para un familiar, un hijo, un padre, una madre, es un acto de amor inmenso y ojalá que cada vez más personas se animen a dar ese paso y se inscriban como donante de médula”.

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