El juicio oral por el crimen de Bruno Patricio Méndez y el abuso sexual a la pareja de éste pasó a un cuarto intermedio para que los jueces del Tribunal Penal Uno, Ángel Atilio León, Adriana Andino y el subrogante Oscar Aníbal Fava Gallardo, decidan el destino de Jonathan Nazareno Ferreira, alias Polaquito, único acusado del aberrante hecho que conmocionó a Puerto Iguazú y todo el norte misionero.
En la última audiencia que se realizó ayer, declaró el padre del imputado y se dio inicio a los alegatos finales.
Durante su exposición, el fiscal Federico Rodríguez reflexionó sobre los hechos e hizo hincapié en todo lo escuchado en los últimos días. En esa línea, remarcó la validez de cada prueba presentada y solicitó la pena de prisión perpetua para Ferreira.
Por su parte, tanto el padre del acusado como su abogado intentaron instaurar el argumento de que el joven no tenía noción de lo que hacía aquel 4 de abril de 2022, y que el hecho se dio en el marco de un brote psicótico.
En esa línea, la defensa se refirió a los problemas de adicciones del Polaquito. Señaló que su cliente tenía más de 16 causas y que en marzo del 2022 fue acusado de atacar a una persona en la plaza ubicada a metros de la vivienda donde ocurrió el crimen.
También nombró un ataque a un inspector de tránsito. Es así que intentó relacionar el prontuario con el consumo de estupefacientes y reclamó la falta de pericias psicológicas.
Con todos estos argumentos solicitó la absolución por el beneficio de la duda.
Al finalizar los alegatos, se supo que la sentencia se conocerá el próximo lunes a las 10 de la mañana. Cabe destacar que el imputado tendrá la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras ante el Tribunal Penal antes del veredicto final.
El caso
Según se reconstruye en el expediente que se comenzó a exponer el martes 21 de abril, Ferreira llega al juicio acusado de homicidio criminis causa y abuso sexual con acceso carnal en concurso real, por el crimen perpetrado el 4 de abril de 2022 en Puerto Iguazú, donde fue asesinado Bruno Méndez y abusada la pareja de la víctima fatal, de entonces 18 años.
De acuerdo a la reconstrucción del caso, la violenta secuencia se inició en una vivienda del barrio Villa Alta, donde Bruno, su pareja y el hijo de ambos habían acudido durante la madrugada. En ese contexto, tras compartir bebidas alcohólicas, se desató una pelea entre Ferreira y Méndez, en la que el último fue apuñalado.
Luego, mientras el joven agonizaba, el acusado habría abusado sexualmente de la joven durante varias horas. La investigación sostiene además que, tras el ataque, el imputado intentó ocultar el cuerpo. Momento en que la joven logró escapar junto a su hijo y pedir ayuda a un vecino, lo que permitió la intervención policial.
En los primeros minutos del juicio, el defensor Jorge Hierro volvió a impugnar sobre todo lo actuado en la etapa de instrucción por el juez interviniente Martín Brites, a cargo del Juzgado de Instrucción Tres de Iguazú. Asimismo, indicó que no correspondía la imputación de abuso sexual, ya que en su consideración hubo sexo consentido.
Después de la lectura de la elevación, Polaquito tuvo la oportunidad de declarar previo a la ronda de testigos. Sin embargo, optó por guardar silencio con la posibilidad de hablar en otro momento.
Durante el desarrollo de las audiencias declaró la víctima de abuso, quien solicitó presentarse ante el Tribunal sin la presencia del imputado. Pedido que en primer lugar fue cuestionado por el propio acusado, quien finalmente salió custodiado de la sala por solicitud de su defensor y siguió el testimonio en una sala contigua.
Declararon varios vecinos, tres de ellos que ayudaron a la joven ultrajada y a su hijito a escapar de la casa por un cerco de chapas. Asimismo, declararon otros vecinos, familiares de Méndez y por último el padre del acusado.
