El Instituto María Ana Mogas celebra sus 30 años de vida institucional en San Pedro, reafirmando su compromiso con la educación y la comunidad bajo el lema “Los niños son la esperanza, trabajemos por ellos”. A lo largo del año, la institución llevará adelante diversas actividades con el objetivo de revalorizar a sus fundadores y fortalecer el sentido de pertenencia.
La historia del instituto se remonta al 18 de marzo de 1996, aunque sus inicios comenzaron meses antes, cuando un grupo de maestras y religiosas franciscanas decidió responder a la necesidad de educación en uno de los barrios más extensos de la localidad, por entonces conocido como barrio Nuevo y la zona Industrial.
Los primeros pasos estuvieron marcados por el esfuerzo y la solidaridad comunitaria. Las inscripciones se realizaban debajo de un árbol y las propias familias acercaban bancos para que los niños pudieran asistir a clases. En ese entonces, alrededor de 100 alumnos formaban parte de los primeros niveles educativos, entre Nivel Inicial, primero y segundo grado.
Con el paso del tiempo, la institución no solo creció en matrícula, sino que también se consolidó como un pilar en el desarrollo del barrio, que incluso adoptó el nombre de la escuela. Inspirado en la figura de la María Ana Mogas y en el espíritu franciscano, el proyecto educativo se enfocó en una formación integral, atendiendo tanto lo académico como lo social.
En ese sentido, el trabajo del instituto trasciende el aula, promoviendo espacios de contención y desarrollo para los estudiantes. Entre sus propuestas se destacan talleres como la murga “Los Reyes del Mogas” y la radio escolar “El Mogas Habla”, iniciativas que fomentan valores, participación y expresión.
“Es una manera de estar cerca, de escuchar y de transmitir esperanza en estos tiempos tan difíciles”, expresó la directora Patricia Mansilla, quien también destacó el compromiso de la institución con la comunidad.
Actualmente, el instituto cuenta con una matrícula de 300 alumnos y continúa apostando a la inclusión y al acompañamiento de las familias. Durante este ciclo lectivo, los estudiantes, docentes y familias serán protagonistas de las celebraciones, que tendrán su cierre en el mes de octubre.
“Cumplir treinta años es sentirnos satisfechos por los logros alcanzados, pero también comprometidos con los desafíos actuales, actualizando nuestras propuestas sin perder el espíritu fundacional”, concluyó Mansilla.
