Hoy en día, prácticamente todos los hospitales y centros oncológicos cuentan con campanas que los pacientes pueden tocar para marcar el final del tratamiento. Sin embrago Puerto Iguazú no contaba con la ‘Campana de la Esperanza’, la instalación surgió tras el pedido de Roxana Ramírez, quien finalizo el tratamiento en diciembre del año pasado, durante el Te Bingo de Cuídate Iguazú. El grupo realizo una serie de gestiones y pudo inaugurar la campana el pasado jueves.
La tradición de tocar la campana al finalizar el tratamiento del cáncer comenzó en el MD Anderson en 1996 impulsado por el contralmirante Irve Le Moyne, de la Armada de los Estados Unidos, estaba recibiendo radioterapia para tratar un cáncer de cabeza y cuello. Le comentó a su médico, el Dr. Kian Ang, que planeaba seguir la tradición naval de tocar una campaña que indicaba que la misión había concluido con éxito.
Tal es así que el día que finalizó su tratamiento Llevó una campana de bronce y la tocó varias veces y la donó para que todos los pacientes puedan anunciar el final del tratamiento. La campana fue colocada en una placa en la pared del Centro de Radioterapia del Edificio Principal con la siguiente inscripción “Toca esta campaña, tres veces bien. Su tañido indica claramente: ¡Mi tratamiento ha terminado! ¡Este curso ha terminado! ¡Y estoy en camino! — Irve Le Moyne”.
