El Hogar de Ancianos El Buen Pastor funciona en Santo Pipó desde 1993 como un espacio comunitario destinado al alojamiento y acompañamiento cotidiano de personas mayores. Actualmente alberga a doce residentes, con edades que van desde los 73 hasta los 94 años, y atraviesa una situación compleja vinculada al estado edilicio del lugar y a la falta de recursos para su sostenimiento, por lo que apelan al acompañamiento de la comunidad para garantizar condiciones dignas de vida
Precisamente, quien está como presidente de la comisión es el padre Marcos Szyszkowski, quien en diálogo con El Territorio precisó que en marzo de 2025, junto a un grupo de personas de la comunidad, asumieron la gestión del hogar ante una situación compleja. El lugar se encontraba muy deteriorado y con un fuerte desorden legal, administrativo y estructural. La decisión de tomar la posta tuvo como objetivo poner el hogar en condiciones, ordenar su funcionamiento y, sobre todo, mejorar la calidad de vida de los residentes.
El hogar funciona en una casa muy antigua, con problemas en el techo y con baños que no están adaptados ni resultan funcionales para adultos mayores, por lo que requieren un reacondicionamiento urgente. “Los recursos se destinan casi en su totalidad al sostenimiento de las voluntarias y al mantenimiento del lugar. Recibimos el acompañamiento de los municipios de Santo Pipó y de General Urquiza, lo que representa un apoyo muy importante. Aun así, hay ancianos de muy bajos recursos y algunos que no cuentan con familiares ni con ningún tipo de aporte”, comentó.
Además, el presbítero dijo que quienes deseen colaborar pueden hacerlo de múltiples maneras: con donaciones de sillas, camas, colchones, elementos básicos para el hogar, materiales para reparar el techo, recursos para reacondicionar los baños, aportes económicos o simplemente con tiempo y presencia, que para muchos abuelos es tan valioso como cualquier ayuda material.
“El trabajo diario es sostenido por un grupo de ocho voluntarias, que cumplen un rol central. Ellas se encargan del cuidado cotidiano de los residentes: la alimentación, la higiene personal, la limpieza del hogar, la administración de la medicación en los horarios indicados y, fundamentalmente, la presencia y el acompañamiento. Sin las voluntarias, el hogar no estaría en pie”, precisó el sacerdote y en nombre del grupo, agradeció especialmente a Zulma, Blanca, Priscila, Camila, Aureliana, Elida, Malena y Josefa, porque son ellas quienes sostienen el hogar día a día.
Asimismo, Szyszkowski detalló que el hogar alberga a doce adultos mayores: tres varones y nueve mujeres, con edades que van desde los 73 hasta los 94 años. Cabe resaltar, que el espacio no es un geriátrico ni una clínica, ya que no cuenta con atención médica permanente ni enfermería especializada. Se trata de un hogar comunitario, pensado para personas mayores que conservan un grado de autonomía y requieren acompañamiento cotidiano, contención y un entorno digno.
“Actualmente aún hay lugares disponibles para nuevos residentes. El hogar ofrece alojamiento y alimentación, un entorno comunitario y respetuoso, apoyo básico en las actividades diarias, (sin cuidados médicos especializados), actividades recreativas y sociales, acompañamiento espiritual voluntario, comunicación con familiares, resguardo de la intimidad, trato igualitario, escucha de sugerencias y fortalecimiento de los vínculos afectivos y sociales”, precisó.
Trabajar y acompañar a los adultos mayores implica un compromiso profundo. En una sociedad donde muchas veces se los descarta o se los deja de lado, en el hogar buscan que cada abuelo se sienta valorado en su dignidad. Según indicaron, apuestan a un cuidado integral, que incluye el trato respetuoso, la escucha, la cercanía y el acompañamiento espiritual, siempre de manera libre y voluntaria.
Por último, el padre Marcos resaltó que el hogar no se sostiene solo con buena voluntad. “Es una responsabilidad comunitaria. La manera en que cuidamos a nuestros abuelos dice mucho de la sociedad que somos.
El Hogar El Buen Pastor sigue en pie gracias al compromiso de las voluntarias y al apoyo de quienes entienden que los adultos mayores no sobran, no molestan y no pueden quedar al margen”, cerró. La Comisión Directiva del Hogar de Abuelos El Buen Pastor está integrada por Marcos Szyszkowski, presidente; Ulises Morel, secretario; y Juana Melgarejo, tesorera.
