Durante 18 años, la prioridad de Mariela fue su trabajo y dar lo mejor de sí en la atención al público. Pese a las inclemencias climáticas de las mañanas que tantas veces convirtieron sus viajes en una odisea, y a las complicaciones cotidianas del transporte, ella nunca buscó excusas.
Carmen y Ariel, sus jefes, escuchaban con atención cada una de esas pequeñas batallas cotidianas y conocían de cerca el esfuerzo que había detrás de su presencia en el local, por eso, para su cumpleaños, decidieron prepararle una sorpresa que iba mucho más allá de lo imaginado.
Al comprender lo que estaba pasando, no pudo contener las lágrimas, se quebró de emoción y ese instante de genuina alegría quedó registrado en un video que no tardó en tener una alta repercusión, multiplicando las lágrimas de muchos usuarios conmovidos por su reacción y por lo ocurrido.
