Llegar a una escuela rural en Misiones puede implicar recorrer kilómetros de caminos de tierra, atravesar colonias y picadas o depender de que las lluvias den una tregua. Esa es la realidad cotidiana de una modalidad educativa que busca garantizar el acceso al nivel secundario en los lugares más alejados de la provincia y que hoy alcanza a más de 3.000 estudiantes distribuidos en más de 200 extensiones rurales.
Según explicó el director de Educación Rural, Marcelo Fernández, el principal desafío continúa siendo el territorio. La dispersión geográfica de las escuelas obliga a docentes y alumnos a enfrentar dificultades de traslado que en muchos casos se agravan durante los meses de mayores precipitaciones.
“Tenemos que viajar, entrar en las colonias y en las picadas. El acceso a veces se hace difícil”, señaló.
