Ante la viralización de un hecho de mascotismo de la fauna silvestre en una comunidad mbya guaraní de la provincia de Misiones, y la denuncia pública y el llamado a intervención de las autoridades que realizó la Fundación Dante Piesco, responsable de gestionar el centro de conservación y rescate de fauna Ohana, en cumplimiento de las leyes de conservación y contra el maltrato animal, al interior de las tekoa los líderes de los pueblos originarios analizaron la situación y pidieron que sus voces sean escuchadas.
Para dar su postura se comunicó con El Territorio, Dalmacio Ramos, nombre espiritual KARAI TATAENDY, mburuvicha (cacique) de la comunidad Tekoa Ysyry, ubicada en colonia Delicia Mado, y referente de la Nación Guaraní.
“Los blancos no entienden y no saben sobre nuestra cosmovisión”
“Yo sé bastante sobre nuestra cultura mbya, del respeto sobre todo por todas las cosas de la vida, gracias a mi abuela, a mi abuelo, a mis antepasados, que nosotros les decimos libros vivientes, que tienen mucho para enseñarnos. Ellos me enseñaron en los tataypy (alrededor de fuego) y algo de eso quiero contar, porque esta situación nos pone tristes”, dijo KARAI TATAENDY.
“Como te decía, quiero hablar un poco sobre nuestra costumbre relacionada con la naturaleza. Cómo tenemos relación nosotros como comunidades, como el pueblo, con la naturaleza, los animales del monte, las aves, las plantas, las aguas y con todo lo que nos rodea. Nosotros en la actualidad al igual que nuestros ancestros venimos viviendo de esa forma, nunca dejamos la forma de vida que nos transmitieron nuestros abuelos, nuestras abuelas. Tenemos respeto por la naturaleza y por todo lo que vive en ella”, sostuvo.
Y advirtió, que en muchas ocasiones, funcionarios e investigadores de las ciencias sociales, hablan por el pueblo mbya, “pero sólo lo que ven, porque no nos conocen, nosotros no solemos escribir nuestros saberes, se enseñan en la oralidad”.
Permiso al monte
El cacique detalló que cuando se ingresa al monte, tanto para cazar, extraer materia prima, o buscar el equilibrio espiritual y la salud física, “siempre pedimos permiso al dueño. Nosotros creemos en nuestra cosmovisión, que cada cosa, cada lugar de la naturaleza tiene sus dueños y sus guardianes y entonces por eso respetamos mucho la naturaleza y siempre sacamos sólo lo que necesitamos”.
Así, expuso, que ante el avance de la deforestación y la pérdida de tierras, “el mbya guaraní cuida el monte, somos cazadores porque así fue siempre, porque vivimos del monte, pero el mbya no caza por deporte, no caza para divertirse, caza para comer, y lo que se caza se comparte en comunidad. Hay animales que son sagrados que no se caza, y si se caza un Kochi (jabalí) se lo lleva al opy (casa sagrada)”.
De esta manera, dijo, el mbya guaraní cuida la biodiversidad, algo que no sucede con el avance de las actividades económicas y extractivistas del juruá sobre áreas de selva.
