Cuidado de la piel ante el frío: cómo evitar sequedad, irritación y brotes

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Con la llegada de las bajas temperaturas, no sólo aumentan los cuadros respiratorios, sino también las molestias en la piel. El frío, el viento, los cambios bruscos de temperatura y los ambientes calefactados pueden alterar su barrera natural, generando sequía, irritación, descamación y el empeoramiento de afecciones preexistentes, por lo que adoptar hábitos de cuidado adecuados resulta durante esta época del año.

«Durante el invierno ocurre una alteración de la barrera cutánea. El frío, el viento y los ambientes calefactados generan pérdida de agua a través de la piel, dando como resultado una piel más fina, áspera, opaca, con descamación, irritación y picazón. Además, puede producirse un empeoramiento de enfermedades crónicas como dermatitis atópica o rosácea», explicó Nadia Glinka, médica dermatóloga (MO5954).

En este sentido, muchos de los problemas cutáneos propios de esta época también se agravan por hábitos cotidianos inadecuados. Entre los errores más frecuentes, el especialista mencionó las duchas prolongadas con agua caliente, el uso de jabones perfumados o antibacteriales que resecan la piel, la falta de crema corporal, la exfoliación excesiva, no reaplicar protector solar y la exposición a ambientes con calefacción intensa

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