La cadena productiva de la yerba mate enfrenta una de sus crisis más agudas, atrapada en una tormenta perfecta de desregulación, y costos disparados que amenaza con quebrar a los eslabones intermedios.
Desde la localidad de Campo Viera, Renato Lewtak, propietario de un secadero, describió un escenario de asfixia financiera donde los plazos de pago se han estirado hasta lo inviable, rompiendo la dinámica natural del negocio. «Arrancamos el 2025 con un precio de 920 pesos la canchada y con plazos de pago que se fueron estirando; hoy estamos vendiendo a 6 meses», explicó el industrial, detallando que la realidad del mercado impone cheques a 180 días e incluso ofertas a diez meses, lo que choca frontalmente con la necesidad de liquidez inmediata para operar.
