El último lunes fue aceptado como nuevo defensor de Gustavo Cardozo, acusado de matar a su esposa Soledad Machuca (34) el pasado 25 de febrero en Posadas, el abogado Federico Esquivel, tal como lo adelantó este medio. Fue el propio defensor quien en diálogo con El Territorio -una semana atrás- contó la postura defensiva que iba a tomar en la causa y dio su opinión del caso.
Un delito imposible y la creencia intacta de que Cardozo no fue el asesino de su pareja, fueron las dos importantes aristas que sostuvo Esquivel en charla con este diario. Dichos que fueron más que cuestionados por parte de la familia de Machuca, quienes a través de su abogada Nancy Jara, remarcaron que hay pruebas suficientes y que se está tratando de insertar una postura del caso a la sociedad.
“Mi intención no es contestarle a nadie en particular, pero por pedido de la familia, quiero remarcar algunas cuestiones que en las últimas horas salieron a través de las redes sociales”, expresó Jara, aclarando que “no quiero puntualizar en sí y contestar todas las barbaridades que se vinieron diciendo, pero sí remarcar algunos puntos que son los que más incomodaron a la familia y amigos”.
En ese marco, analizó sobre la expresión de la defensa sobre un crimen de imposible realización. “No se puede hablar de un delito de comisión imposible cuando hay muchísimas pruebas que fueron acreditadas en el expediente, presentadas en la sociedad y que señalan de manera firme que Gustavo Cardozo tiene razones para estar detenido y ser el principal imputado”, indicó.
En esa línea, describió que “no solamente estamos hablando de un brutal femicidio, que por supuesto es una cuestión de género, recordemos que el código penal define el femicidio como la muerte violenta de una mujer. Estamos hablando de una cuestión de género, porque hay una mujer brutalmente asesinada y los principales imputados son su esposo y su suegra”.
Además, la querellante señaló que la nueva defensa entre sus estrategias, “está queriendo insertar en la sociedad la imagen del derecho penal de autor, de la criminalización de una persona en particular por ciertas cuestiones, como ser el hecho de ser varón o de ser policía”.
Respecto a lo último, manifestó que “si pudiéramos cambiar la realidad o los indicios que tenemos en la causa, yo calculo que todos hubieran preferido… primero nunca este final, pero como fue inevitable que no haya sido alguien tan cercano, porque realmente eso fue lo que más quebró a esta familia”.
Hora de muerte
Por otra parte, Jara remarcó que una cuestión que aún no está esclarecida y que coincide con la defensa es que no fue posible determinar la hora exacta de muerte de la preceptora, pero que ésto no quita que hay pruebas suficientes en contra de su esposo.
“La defensa dijo que no fue posible determinar la presencia de Gustavo en el horario de muerte de Soledad, porque en ese horario está acreditado que él estaba en su puesto de trabajo, pero en el párrafo siguiente dice que ni los peritos pudieron determinar ese horario”, explicó.
“Entonces, ¿cómo se puede afirmar tan abiertamente que realmente este hombre estaba en su puesto de trabajo en el horario de muerte? Hay una contradicción que se da con una diferencia de segundos en el discurso”, añadió la letrada.
Además, reforzó el pedido de que no se minimice el caso de Soledad Machuca, “al decir que hay un testigo que complica la situación de Cardozo, cuando la prensa y toda la sociedad fue haciendo el seguimiento de las pruebas, como la policía biológica, el luminol, las pruebas de ADN, más de 40 testigos, lo de la madre de Cardozo, el perfil psicológico de esta persona, inclusive la autopsia que fue contundente”, enumeró.
Jara también arremetió sobre los dichos de una “manipulación de la escena”. “Se habla de que se contaminó la escena. Recordemos que Cardozo es policía e intervino muchísimo personal policial, inclusive antes de la llegada del juez. Si se contaminó la escena entonces tuvo que haber sido el propio personal policial”.
Sobre lo último, alegó que hay que tomar en cuenta que “la madre de él (Cardozo) está imputada por haber limpiado la escena del crimen, por haber modificado cuestiones que de salir a la luz esa noche hubieran acelerado muchísimos procesos”. “Si hay una adulteración, se tiene que saber que fue por parte de justamente el acusado, porque así está acreditado en el expediente”, aseguró.
“Hasta ahora, por lo que tenemos en el expediente, lo único que podemos discutir es el horario de muerte. Pero nada más, porque estamos hablando de una mujer de 34 años que fue brutalmente asesinada en ese femicidio, por lo que están imputados su esposo y su suegra, y hay una familia completamente rota”, indicó.
Por último, puntualizó sobre la responsabilidad profesional y el buen criterio de analizar un expediente que es muy grande, y que se debe conocer cada detalle para asegurar cuestiones que considera no son verídicas. “Acusar o decir este tipo de cosas que duelen y que revictimizan a la familia, es algo que no se puede permitir”.
“Cardozo, está documentado en las cámaras de seguridad de la casa, es la primera persona que ingresa al domicilio y permanece un tiempo considerable hasta que hace la llamada al 911”, contó, concluyendo con que es importante remarcar que “hubo un culpable y en este caso, por lo que deduce el expediente, el principal inculpado es Gustavo Cardozo
