Profesionales del hospital de Escuelas de Agudos Ramón Madariaga intervinieron en un episodio poco frecuente y potencialmente letal con un paciente, debido al envenenamiento por contacto con la oruga conocida como taturana (Lonomia obliqua). Afortunadamente el paciente recibió tratamiento específico y fue dado de alta en buen estado.
El hecho ocurrió en las vísperas de Año Nuevo, cuando la guardia del hospital Madariaga atendió a la persona afectada. Los médicos reconocieron rápidamente los signos de una intoxicación por taturana, una especie propia de los bosques subtropicales del nordeste argentino cuyas espinas liberan sustancias que alteran la coagulación sanguínea y pueden desencadenar complicaciones graves si no se actúa con rapidez.
“Es una patología no muy frecuente, pero constituye una importancia ya que puede llegar a ser mortal para los pacientes”, explicó el doctor Diego Camacho, residente de primer año del Servicio de Emergentología, quien llevó el caso al Ateneo Interdisciplinario del hospital. Gracias al diagnóstico precoz y a la administración del suero antilonómico (el único tratamiento eficaz frente a este envenenamiento), el paciente evolucionó de forma favorable y pudo recibir el alta.
