Con mochilas listas, uniformes impecables y emociones a flor de piel, el inicio del ciclo lectivo se vivió con entusiasmo en Posadas. Entre nervios, sonrisas y abrazos, familias y docentes compartieron un primer día atravesado por la ansiedad y la ilusión de comenzar, o cerrar, nuevas etapas.
En el Instituto Cooperativo de Educación, la jornada comenzó temprano y con una energía especial. Analía Canner llegó con sus cuatro hijos. “Tengo uno en sala de cuatro, una nena en segundo grado, otro en cuarto y la más grande en séptimo”, contó, describiendo una mañana intensa y movilizante.
Si bien la familia regresó de viaje y los chicos se acostaron tarde, el entusiasmo pudo más. “Acá estamos todos despiertos”, dijo entre risas. El más pequeño, Hur en jardín, esperaba ansiosao el momento de ingresar: “Ya quería entrar cuando abrieron a las siete”.

Para Ayby, la hija mayor, que transita su último año de primaria, además de ser abanderada, el inicio tuvo un tinte especial. “Es emotivo, lindo. Desde sala de tres acá, así que mucha emoción”, expresó la mamá, reflejando ese sentimiento compartido de despedida y crecimiento.
Por su parte, Gabriel e Isabela acompañaron a su hijo Gonzalo en el comienzo de primer grado. “Está con una ansiedad muy grande arrancando esta etapa, y nosotros estamos acá para acompañarlo y disminuir un poco ese desborde”, señalaron.
La familia apostó a sostener una rutina previa para facilitar el regreso a clases. “Tratamos de dormir temprano, así que bastante bien para empezar el año”, comentaron. Además, el hecho de haber pasado por el jardín y tener un hermano mayor en primaria ayudó a que el cambio no fuera tan abrupto.
Uno de los momentos más destacados de la mañana fue el recibimiento que la institución organizó para los más pequeños. Los alumnos de séptimo organizaron un túnel para darle la bienvenida a sus compañeritos de primer grado. “Un gesto muy lindo. Se reflejaba en la cara de los chicos, estaban descontracturados, riéndose, como en un juego inicial. Fue un lindo momento que organizaron desde la institución”, valoraron.
La directora del establecimiento, Janneth Grall, celebró el inicio del nuevo ciclo lectivo y destacó el trabajo previo realizado por el equipo. Desde el 26 de enero, personal de portería y de la institución trabajó en arreglos y tareas de acondicionamiento para recibir a la comunidad educativa “en las mejores condiciones que podemos brindar”.
El colegio cuenta con una matrícula de “un poquito más de 500 alumnos” y, según indicó la directora, viene creciendo en los últimos años. Este ciclo suma además la apertura de cuarto grado en el turno tarde, una ampliación que fue recibida con entusiasmo.
