Ya había pasado la medianoche. Gonzalo Peralta (19) se había reunido con sus amigos después de compartir una cena con sus hermanos menores y tomó la motocicleta de un colega para buscar un pedido de comida.
En Eldorado, ese 3 de agosto del 2025 no había controles viales ni de alcoholemia previstos en el cronograma de trabajo de la Policía. Pero una persecución policial imprevista sobre la avenida San Martín, arteria que conecta una punta de la ciudad a otra y por la que manejaban Gonzalo y sus amigos, terminó con un choque, un joven lesionado y al joven de 19, fallecido debajo de un patrullero.
