A casi 20 días del tornado que golpeó Cruce Caballero y sectores de colonia Alegría y Semillera, las huellas de aquella siesta del viernes 11 de septiembre siguen siendo difíciles de ignorar. Basta transitar por la zona para observar en el monte el camino que siguió el fenómeno, pero detrás de esa marca sobre el paisaje permanecen historias de familias que todavía intentan recuperarse.
En los primeros días, los árboles quebrados y arrancados de raíz, mostraron con crudeza la fuerza del viento. Hoy, buena parte de aquellos ejemplares de gran porte que quedaron dañados comienza a secarse. El verde va desapareciendo sobre una franja que alcanzó sectores de casi dos kilómetros de ancho y deja cada vez más definida una cicatriz en medio del monte.
El tornado provocó severos daños en viviendas, tendidos eléctricos, caminos, sectores productivos, y un hombre perdió la vida y unas 25 familias resultaron afectadas.
