Alumnos de la Epet 3 de Oberá competirán con su auto eléctrico en Buenos Aires

Somos Vos
7 Min Read

Un grupo de estudiantes de la EPET Nº 3 de Oberá representará a Misiones en el Desafío ECO YPF, una competencia nacional que reúne a escuelas técnicas de todo el país con vehículos eléctricos diseñados y construidos por los propios alumnos. Para la edición de este año, los jóvenes desarrollaron un monoplaza con el que buscarán medirse ante aproximadamente 155 equipos en distintas pruebas de velocidad, frenado y resistencia.

Axel Barasz, de 18 años, es uno de los integrantes del proyecto, que reúne a estudiantes de quinto A, sexto A y sexto B de la orientación Electromecánica. Según contó, la iniciativa comenzó hace aproximadamente tres meses, cuando un docente les acercó la posibilidad de inscribirse a una beca otorgada por el Automóvil Club Argentino (ACA).

“Decidimos inscribirnos y nos aceptaron en esta beca. Mediante eso empezamos con este proyecto”, explicó el estudiante a El Territorio.

La edición 2026 se desarrollará del 6 al 8 de noviembre en el Autódromo Eusebio Marcilla, en la ciudad de Junín, provincia de Buenos Aires. El encuentro reunirá a más de 2.000 estudiantes involucrados en la experiencia.

El campeonato cuenta con el respaldo de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y la fiscalización del Automóvil Club Argentino (ACA). Durante las tres jornadas se realizarán cinco pruebas puntuables: Setup Challenge, 1/8 de Milla, Flying Lap, Sprint Femenino y Endurance, esta última una carrera de resistencia que constituye uno de los principales desafíos para los vehículos.

El trabajo comenzó con una etapa de formación teórica y planificación para definir cómo llevar adelante la construcción. Después, los alumnos se organizaron en diferentes grupos para distribuir las tareas: algunos se ocuparon de la parte mecánica, otros de la carrocería y el chasis, mientras que también hubo estudiantes dedicados a la comunicación y las redes sociales.

La beca incluyó un kit con los componentes esenciales para desarrollar el vehículo, entre ellos el motor eléctrico, las baterías, las cuatro ruedas y el cinturón de seguridad. Sin embargo, buena parte de la construcción quedó en manos de los estudiantes, que debieron resolver el diseño y la fabricación del chasis, la carrocería y los distintos detalles del prototipo.

En ese proceso también pudieron aplicar conocimientos adquiridos durante su formación técnica. Barasz recordó que el año pasado cursaron Laboratorio de Máquinas Eléctricas, una materia en la que aprendieron sobre motores y otros componentes que luego utilizaron en el proyecto.

Un desafío de ingeniería y resistencia

La construcción del vehículo no se limitó a ensamblar los elementos del kit. Los estudiantes tuvieron que estudiar alternativas para mejorar su funcionamiento y responder a las exigencias de las distintas pruebas de la competencia.

En ese sentido, Axel destacó el trabajo realizado por uno de sus compañeros en el desarrollo de la mecánica. “Hizo un trabajo increíble, diseñó un diferencial incluso”, señaló. Además, explicó que analizaron diferentes mecanismos para optimizar el rendimiento de las baterías y mejorar el sistema de frenos.

La competencia contempla distintas instancias durante el fin de semana. Entre ellas habrá pruebas de velocidad, frenado y otras evaluaciones, aunque la principal será una carrera de resistencia prevista para el domingo.

El equipo ya tiene definidos tres pilotos: dos participarán de la prueba de resistencia, mientras que un tercero será suplente y estará a cargo de conducir el monoplaza en las competencias previas, durante el viernes y el sábado.

Antes del viaje, los estudiantes todavía tenían previsto realizar algunas pruebas de funcionamiento y completar detalles del vehículo. Hasta el momento, habían comprobado el estado del motor y las baterías, aunque la primera experiencia de conducción estaba programada para los días siguientes.

El viaje y la convocatoria para colaborar

La participación en el certamen también implicó organizar los recursos necesarios para trasladarse hasta Buenos Aires. En un primer momento, los estudiantes no tenían certezas sobre cómo afrontarían los gastos, pero recibieron el acompañamiento de la Subsecretaría de Educación Técnica, que solventará el viaje y la estadía.

Sin embargo, todavía necesitan reunir dinero para trasladar el automóvil. Ante la falta de un transporte disponible, el padre de uno de los compañeros se ofreció a llevar el prototipo en su vehículo, por lo que buscan colaborar con los gastos de combustible.

Para recibir aportes, el equipo habilitó el alias ecopolo, a nombre de Axel Barasz.

“Tenemos muchas expectativas, muchas ganas de ir porque para nosotros es algo nuevo. Todo el trabajo que hay detrás y queremos ver qué tal va a ser el rendimiento en aquel circuito”, expresó Barasz.

La experiencia también representa una primera participación en una competencia de alcance nacional para los integrantes del grupo. Algunos de ellos tuvieron un acercamiento previo al automovilismo cuando el Turismo Nacional (TN) visitó Oberá el 31 de agosto, oportunidad en la que realizaron pasantías y colaboraron con equipos.

Una votación para avanzar en la grilla

Además de las pruebas en pista, el equipo misionero participa de una votación impulsada a través de la página de Facebook del Desafío ECO YPF. La publicación que consiga más «me gusta» permitirá que el vehículo correspondiente avance cinco posiciones en la grilla de largada de la carrera del domingo. Para ayudar a los misioneros se debe dar me gusta y comentar la publicación.

El monoplaza de la EPET N 3 está identificado con el número 50, por lo que los estudiantes convocan a la comunidad a acompañarlos con su voto.

El establecimiento obereño es el único representante de Misiones en esta edición. Así, los jóvenes buscarán llevar a la pista el resultado de meses de trabajo, aprendizaje y creatividad, en una experiencia que les permitirá poner a prueba sus conocimientos técnicos frente a escuelas de distintos puntos del país.

Share this Article