El violento frente de tormenta, que azotó el último sábado el nordeste de la provincia de Misiones, dejó a su paso un escenario de destrucción generalizada que afectó principalmente a las comunidades rurales.
A diferencia de lo ocurrido semanas atrás en la zona de Cruce Caballero —donde un tornado impactó en una franja muy bien delimitada—, en esta oportunidad el fenómeno se caracterizó por su amplia extensión geográfica y afectaciones dispersas.
Los fuertes vientos provocaron la voladura de techos en viviendas y galpones, caídas masivas de árboles y postes, y severos daños en la infraestructura eléctrica. Además, los sistemas de bombeo de agua potable quedaron fuera de servicio en varios puntos. Debido a las fallas en la conectividad y las dificultades de acceso a las zonas rurales, los relevamientos de daños recién pudieron comenzar a completarse durante la jornada del domingo.
