Después de quince años de encierro en cárceles de máxima seguridad, Luis Raúl Menocchio habló por primera vez con un medio de comunicación. Diego Fernández Romeral, de Anfibia, entrevistó al asesino de las mil caras.
Debajo del catre de su celda, Luis Raúl Menocchio guarda un cuaderno con fotografías pegadas. Bailando el vals en una fiesta de Posadas, con traje blanco y moño. Tomando sol en el balcón de una mansión, desde donde se observa la costa de Paraguay. Haciendo esquí acuático entre los reflejos rojizos del río Paraná. En la última de esas fotos está abrazando a Manuel Roseo. Según la Justicia, fue tomada una semana antes de que Menocchio entrara a su casa para torturarlo y matarlo.
