La continuidad de un tratamiento oncológico infantil puede depender de medicamentos que deben gestionarse con anticipación y administrarse dentro de los plazos establecidos por el equipo médico. En el caso de Alma Valentina Leyes Montero, una niña de diez años oriunda de Garupá, la última etapa indicada todavía no pudo comenzar, pese a que la solicitud fue presentada en marzo y su familia recurrió a la Justicia para acceder a la medicación.
“Desde el 10 de marzo estamos esperando la inmunoterapia con dinutuximab beta. Ese día mandé toda la historia clínica y el pedido porque la doctora me había explicado que era el último paso del tratamiento y que podía tardar, ya que la medicación viene de afuera. Hasta ahora no la recibimos”, relató Fernanda Montero, madre de Alma.
La solicitud fue realizada mientras la niña se encontraba internada para someterse a un autotrasplante de médula ósea. De acuerdo con la indicación de la profesional tratante, el trámite debía iniciarse con anticipación debido al tiempo que podía demandar la llegada del fármaco. La inmunoterapia contempla cinco ciclos y forma parte del protocolo señalado para disminuir el riesgo de que la enfermedad vuelva a aparecer en uno o dos años.
“Casi todos los días preguntaba a la obra social en qué estado estaba el pedido. Necesitaba que me dieran un número de expediente, que me dijeran si habían comprado la medicación, si ya la habían encargado o que me brindaran alguna información. Siempre me respondían que me quedara tranquila, que Alma iba a tener todo el tratamiento que necesitara, como había sucedido hasta ese momento”, sostuvo.
