Caramelos y confianza. Esa fue la artimaña que utilizó un hombre para destrozar la inocencia de un niño de solo 4 años. El aberrante hecho, ocurrido hace poco más de dos años en una iglesia evangélica de Oberá, no llegará a debate oral: el acusado, acorralado por las pruebas, admitió su culpabilidad y firmó un juicio abreviado por una pena de 9 años de prisión.
El pasado martes era la fecha señalada por el Tribunal Penal de Oberá para el debate oral por “abuso sexual con acceso carnal”. Sin embargo, ante la certeza de que no tenía chances de sostener su inocencia, el imputado prefirió evitar el banquillo y aceptar la condena propuesta por la fiscalía.
