Mientras la inflación general continúa mostrando señales de desaceleración, los alimentos frescos siguen marcando fuertes diferencias dentro de la canasta básica. En mayo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba de 2,1%, el nivel más bajo de los últimos meses, aunque el rubro Alimentos y Bebidas no Alcohólicas se ubicó por encima de ese promedio con un incremento de 2,5%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
En este contexto, un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) advirtió que las verduras protagonizaron una de las mayores subas del período. De acuerdo con el relevamiento realizado en el Mercado Central de Buenos Aires, las seis hortalizas más comercializadas registraron un aumento promedio del 33,4% respecto de abril, impulsadas principalmente por el tomate, la papa y el zapallo. El estudio además señala que estas variaciones tuvieron un impacto directo sobre el componente de verduras, tubérculos y legumbres del IPC.
Los datos reflejan una realidad que también se percibe en los hogares: aunque la inflación general se modera, la evolución de productos esenciales para la alimentación cotidiana continúa condicionando el poder de compra de las familias. En contraste, algunas frutas registraron bajas de precios durante el mismo período, evidenciando la fuerte volatilidad que caracteriza al sector de alimentos frescos.
