Caléndula, una planta resistente al frío que aporta color y beneficios al jardín

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Con la llegada de las bajas temperaturas, muchas especies reducen su crecimiento y los jardines pierden parte del color que los caracteriza durante las estaciones más cálidas. Sin embargo, la caléndula (Calendula officinalis) se destaca por su capacidad para resistir el frío y mantener su presencia en espacios verdes, además de ofrecer múltiples beneficios para la huerta y el entorno natural.

Originaria de la región mediterránea, esta planta se adapta con facilidad a distintos climas y puede desarrollarse incluso en zonas de temperaturas bajas. Su floración suele extenderse durante gran parte del otoño y puede mantenerse durante inviernos con heladas moderadas. En los períodos de frío más intenso, la planta disminuye su actividad, aunque vuelve a brotar con fuerza cuando llegan condiciones más favorables.

Sus características flores de tonos amarillos y anaranjados aportan color al jardín en épocas donde predominan los paisajes apagados. Además, cumplen una función importante para el ecosistema, ya que atraen insectos polinizadores como las abejas, fundamentales para la reproducción de numerosas especies vegetales y para el desarrollo de cultivos.

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