Humo de locro, humo del bueno

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Es una fecha de humo, de asado para los que pueden darse el lujo, de discursos, y hay también en el aire suspendido una densa mezcla de partículas que se eleva por toda la ciudad producto de la combustión del carbón y la leña y dan calor a la olla del locro. Ese guisado que llama a compartir tiene origen ancestral prehispánico, aporte  inmigrante y el aroma a comunidad y dignidad obrera.

Infaltable de las fiestas

Hace muchos años el plato de locro que lleva el maíz originario de Abya Yala, otros granos y verduras y los  sabores multiculturales que se incorporaron con el paso del tiempo se volvió el preferido para servir en las mesas familiares y de amigos cada 1 de mayo y cada efeméride patria.

El ritual se cumplió una vez más en la jornada de ayer en las cocinas en el interior de las casas y en fogones armados en las veredas para vender al paso el calórico preparado que alimenta cuerpo y espíritu.

El locro, si bien tiene una receta tradicional, suma matices y sabores regionales.

Los que saben de la receta contaron a El Territorio que un secreto primordial es no apurar la cocción. El locro, en épocas de inmediatez, demanda presencia, horas, amor, cuidado, paciencia.

Los ingredientes a granel picados en trocitos coloridos, los diferentes tipos de carne a elección o lo que dé el bolsillo, la mandioca no puede faltar y, la sazón inigualable de cada cocinero. Todo va al fuego dentro del recipiente ya curado de tanto dar de comer.

La preparación comienza un día antes y requiere madrugar para hacer el fuego. 

…Se mira, se huele, se revuelve, se charla, se escucha música, se canta, se añade caldo…

Hay una ciencia paisana en cocinar el locro y sacarlo a punto, un saber que viene de los que nos precedieron, de los que lucharon antes por poner un plato en la mesa, esa faena esquiva para muchos por las mezquindades de arriba.

Buenas ventas

Las porciones de locro en las distintas zonas de Posadas se ofertaron desde los 6 mil pesos y se hizo un lugar en la carta la opción vegetariana que también es muy pedida últimamente.

No da este menú para la soledad o la mesura. Se vio en las calles a las cocineras y los cocineros al comando de la olla y del fuego y junto a ellos una ronda solícita que hace el aguante y ceba el mate. 

Cucharones en mano, el taper abierto de par en par, el pancito infaltable, la bebida y el brindis, la sobremesa en la siesta.

Saldo positivo para los hacedores de locro y para la cultura popular que resiste con aroma y sabor argentinos y con humo del bueno. 

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