La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada) indicó a través de un informe que los argentinos redujeron en cinco kilos la ingesta de carne vacuna por persona, mientras que el consumo de cerdo creció 1,5 kilos. La Fundación atribuyó este desplazamiento a la inflación y a los cambios en los precios relativos de los alimentos, afectados por factores internacionales y el impacto directo en el presupuesto de las familias.
Según los registros de la Fada, el consumo anual per cápita de carne vacuna bajó de 49,5 a 44,5 kilos este año, mientras que la carne porcina ascendió a 19,3 kilos por persona. La principal causa es la distorsión de precios: la carne de vaca aumentó 64% en el último año, mientras que la de cerdo subió 25%. “La suba de los precios cambia los hábitos de consumo. En el último año se registró una inflación del 33%. Esta diferencia, entre otros motivos, causó que muchas familias opten por el cerdo como una alternativa más amigable con sus bolsillos”, explicaron desde Fada.
También Federico Panozzo, presidente de la Cámara de Comercio de Industria de Posadas y empresario del sector cárnico, contó a El Territorio que “el consumo de carne actualmente ha sido muy bajo”. Añadió que “si bien las otras proteínas como pollo y cerdo crecieron, no llegan a compensar la pérdida. En resumen, se consume menos proteína animal en Argentina. Por un montón de razones, pero por sobre todo por la crisis, por una cuestión del poder adquisitivo”.
