Todo comenzó con las presentaciones legales realizadas por las organizaciones “Patitas Felices” y “Huellitas del Monte”. Los integrantes de estas asociaciones señalaron ubicaciones específicas en zonas rurales donde, presuntamente, podrían encontrarse caninos en condiciones irregulares o víctimas de maltrato.
Ante la gravedad de los testimonios, la Unidad Regional II activó un protocolo de intervención inmediata.
Tecnología y despliegue en terreno
Con la autorización de los propietarios de los inmuebles, la policía desplegó un operativo técnico de gran escala. La inspección se centró en dos predios rurales: el lote 116, ubicado a poco más de 3 kilómetros del casco urbano, y el lote 184, a unos 6 kilómetros del pueblo.
El trabajo no fue solo superficial. La división de Cibercrimen y Criminalística utilizó drones para realizar un relevamiento aéreo exhaustivo, buscando anomalías desde el cielo que no fueran visibles a pie.
Mientras tanto, en tierra, equipos de Bomberos, Investigaciones y Criminalística, junto a un médico veterinario, realizaron recorridas pedestres y excavaciones en sectores donde el suelo presentaba irregularidades.
Sin rastros de irregularidades
Pese al esfuerzo coordinado y a las herramientas utilizadas, el resultado fue contundente. Tras varias horas de excavaciones y peritajes en los puntos señalados por las asociaciones, no se detectaron indicios de enterramientos ni situaciones que evidenciaran maltrato animal.
Con la certificación del veterinario presente y el relevamiento de las distintas divisiones, el procedimiento judicial concluyó sin novedades, llevando tranquilidad respecto a las sospechas iniciales en esos predios específicos.
