La Cooperativa Cainguás denunció una serie de actos de vandalismo sistemático en instalaciones clave para el abastecimiento de agua potable en la localidad. Los hechos se registraron en las tomas ubicadas sobre los arroyos Alegre y Pajarito, infraestructuras fundamentales para el funcionamiento de la planta potabilizadora.
Desde la entidad señalaron que los daños no solo afectan su patrimonio, sino que también comprometen la prestación de un servicio esencial para la comunidad. En ese marco, confirmaron que ya se realizaron las denuncias correspondientes ante la Justicia con el objetivo de identificar a los responsables de estos sabotajes, que —advirtieron— no se tratarían de hechos aislados.
La ingeniera Yanina Aguerre, responsable del sector de Agua Potable de la cooperativa, explicó la gravedad de la situación desde el punto de vista técnico. Según detalló, los destrozos impactan directamente sobre componentes electromecánicos y estructuras indispensables para el bombeo y tratamiento del agua.
En ese sentido, remarcó que las consecuencias se manifiestan en dos frentes críticos. Por un lado, en la población, ya que los daños pueden derivar en interrupciones prolongadas del suministro, afectando hogares, escuelas y centros de salud. Además, la manipulación indebida de estas instalaciones pone en riesgo el correcto proceso de potabilización.
Por otro lado, Aguerre advirtió sobre el peligro que enfrentan quienes ingresan ilegalmente a estos predios. Las tomas de agua cuentan con sistemas de alta tensión eléctrica y estructuras sumergidas que pueden resultar mortales sin el equipamiento adecuado ni los conocimientos técnicos necesarios.
“No se trata solo de un daño material o económico. Son personas que ponen en riesgo su propia vida al manipular equipos eléctricos en entornos húmedos, mientras afectan el acceso al agua de miles de vecinos”, subrayó.
Ante este escenario, desde la cooperativa hicieron un llamado a la responsabilidad ciudadana y solicitaron a los vecinos que denuncien cualquier movimiento sospechoso en las zonas cercanas a los arroyos Alegre y Pajarito.
Finalmente, indicaron que la reparación de los daños implica destinar recursos que pertenecen a todos los socios, lo que retrasa inversiones previstas para mejorar y ampliar el servicio. Mientras tanto, se implementó un esquema de vigilancia reforzada para prevenir nuevos episodios.
