El nombre de Lucía Maidana todavía resuena en la sociedad misionera y en los pasillos de la Facultad de Humanidades de la Unam, sede que la acogió cuando estudiaba Comunicación Social. Este lunes se conmemoran trece años de su femicidio, un episodio tan trágico como inconcluso.
Ocurre que, a pesar de que la Justicia ya cuenta con muestras de ADN (compatibles además con otros dos hechos de abuso sexual en Posadas), a 13 años de aquello todavía no hay sospechoso ni detenido.
Lucía fue atacada en su departamento en el barrio El Palomar de Posadas. No había ingresos forzados al inmueble, lo que reforzó la hipótesis de que el agresor o tenía acceso y llaves, o bien era conocido de la víctima.
Las pericias confirmaron entonces que la joven, quien también estudiaba Gastronomía en la capital misionera, sufrió traumatismo de cráneo y abuso sexual. Su femicida buscó no dejar rastros incendiando el lugar y así la hallaron a Lucía, tras un llamado urgente de la propietaria del alquiler quien advirtió del humo que salía de allí.
En 2018, muestras de material genético tomadas del cuerpo de la joven confirmaron la existencia de ADN de su asesino. Sin embargo, y a pesar de haberse revelado coincidencias entre ese patrón genético con otros dos identificados en otros ataques sexuales en la ciudad, la Justicia aún no tiene sospechosos identificados.
Es esa sensación de impunidad la que cada año abraza y conmueve a la comunidad universitaria, a la familia y a allegados de Lucía. “A trece años del femicidio de Lucía Maidana, la Carrera de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones reitera su firme reclamo de justicia, exigiendo avances sustantivos en el esclarecimiento del caso, un símbolo persistente de la impunidad que atraviesa las violencias de género en nuestro país”, reclama el departamento de Comunicación Social en un escrito difundido este lunes a primera hora.
En más de una década, la causa que se desarrolla en el Juzgado de Instrucción Uno de Posadas -actualmente bajo subrogación del juez Juan Manuel Monte, después de que quedara vacante con la designación del magistrado Marcelo Cardozo al Juzgado Federal de Iguazú- tuvo varios reveses y su familia teme que quede impune.
Entre las novedades más recientes del último lustro, se confirmó que en febrero de 2023 se disolvió una comisión integrada por policías de la provincia, compuesto inicialmente para rastrillar y dar con el femicida de Lucía.
Ataque en residencia estudiantil
De acuerdo a las primeras investigaciones que se hicieron en 2013, se reconstruyó que el último contacto que mantuvo Maidana fue con sus amigas, cerca de las 20:50 de aquel 6 de abril. La joven tenía una cita con un muchacho, pero se suspendió y entonces decidió reunirse con sus amigas para salir. Las horas pasaron, y el grupo no supo más nada de ella.
Varias hipótesis surgieron entonces, principalmente porque la puerta del departamento no había sido forzada. Las primeras sospechas apuntaron a Nicolás Sotelo -otro inquilino del edificio- al que Felicitas, hermana de Lucía, recordó en una entrevista con El Territorio por los doce años del femicidio como “un mal vecino, tenía muchas actitudes que no nos gustaban de él”.
El joven había sido detenido en 2013 por ser el principal sospechoso del ataque, ya que había sido ligado por un testigo que lo vió arrojar un juego de llaves al techo de un edificio sobre calle Tucumán de Posadas, llaves que correspondían a la cerradura del hogar de Lucía. Pero finalmente fue liberado por falta de mérito, dado que el cotejo de las muestras de ADN en la escena no coincidieron con el suyo.
Desde entonces, no hay sospechosos ni posibles implicados identificados con nombre y apellido. “Nos dijeron que tenemos los códigos de ADN, pero no tenemos el nombre. Es un rompecabezas”, lamentó Felicitas.
