Luego del Vía Crucis viviente que convocó a una multitud en la plaza 9 de Julio, la Catedral San José se vio colmada de fieles para la celebración de la Pasión del Señor. La ceremonia fue presidida por el padre Jorge Benchaski.
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En una jornada marcada por la profunda expresión de fe, la Catedral San José se vio completamente colmada este Viernes Santo durante la celebración de la Pasión del Señor, uno de los momentos centrales del calendario litúrgico cristiano. La ceremonia tuvo lugar tras el Vía Crucis viviente realizado en la Plaza 9 de Julio, que reunió a cientos de personas y que, en su gran mayoría, continuaron participando de la liturgia dentro del templo.
La misa fue presidida por el párroco de la Catedral, el padre Jorge Benchaski, quien encabezó la celebración ante una comunidad que incluyó no solo a fieles de Posadas, sino también a visitantes provenientes de distintos puntos de Misiones y turistas, incluso de Brasil, que se sumaron a las actividades de Semana Santa en la ciudad.

La celebración de la Pasión del Señor constituye el servicio litúrgico propio del Viernes Santo, en el que la Iglesia conmemora la pasión y muerte de Jesucristo en la cruz. Se trata de una de las ceremonias más significativas del Triduo Pascual, caracterizada por un clima de recogimiento, silencio y contemplación, donde se pone en el centro la adoración de la Cruz y la meditación sobre el sacrificio de Cristo.
A diferencia de otras celebraciones, durante esta jornada no se celebra la Eucaristía. Sin embargo, sí se distribuye la comunión entre los fieles, en el marco de una liturgia que se estructura en tres momentos principales. En primer lugar, la Liturgia de la Palabra, que incluye lecturas bíblicas —entre ellas el relato de la Pasión según San Juan— y oraciones universales en las que se intercede por toda la humanidad.

El segundo momento central es la adoración de la Cruz, instancia en la que los fieles se acercan a venerar el símbolo principal del cristianismo, en un gesto de profunda carga espiritual. Finalmente, la celebración concluye con la distribución de la Sagrada Comunión, recordando la entrega de Jesús por la vida del mundo.
Desde lo simbólico, la liturgia del Viernes Santo se distingue por su austeridad. El inicio se realiza en silencio, sin cantos ni introducciones, mientras que el altar permanece desnudo, sin manteles ni ornamentos, como signo de luto. Los ministros utilizan vestimentas rojas, color que representa la sangre derramada por Cristo, reforzando el carácter solemne de la jornada.
Además, la tradición indica que este día es de ayuno y abstinencia, invitando a los fieles a vivir un tiempo de penitencia y reflexión. La celebración propone acompañar espiritualmente a Jesús en su camino hacia la cruz, reconociendo el sacrificio como expresión máxima del amor de Dios y como fundamento de la esperanza cristiana en la salvación.

La masiva participación registrada tanto en el Vía Crucis como en la posterior celebración dentro de la Catedral reflejó el fuerte arraigo de estas prácticas religiosas en la comunidad local y en quienes visitan la provincia durante estas fechas.
Las actividades de Semana Santa en la Catedral San José continuarán este sábado con la bendición de alimentos a las 17 horas y la solemne Vigilia Pascual a las 20, que será presidida por el obispo de la diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez. En tanto, el domingo de Pascuas se celebrarán misas a las 9, 11, 18:30 y 20 horas, siendo esta última la celebración central
