Donaciones de sangre estables, pero bajo una demanda permanente

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La donación voluntaria de sangre sigue siendo un desafío en gran parte del país y en algunas provincias se registra una marcada escasez de donantes. En este contexto, Misiones logra sostener un nivel considerado “aceptable”, aunque las autoridades sanitarias advierten que la demanda es constante e imprevisible, y que el sistema nunca puede darse por abastecido.

El director del Banco de Sangre, Tejidos y Biológicos de la provincia (BSTB), Joaquín Suárez Romanazzi, explicó a El Territorio que actualmente el sistema continúa con un promedio aceptable de donantes, aunque reconoció que existen momentos del año en los que la situación se vuelve más compleja, como en verano, fiestas, vacaciones y fines de semanas largos, cuando las postas fijas de atención a los donantes permanecen cerradas. 

Actualmente, la provincia registra entre 800 y 1.000 donantes mensuales, cifra que varía según factores climáticos y estacionales. El calor intenso, las lluvias o los fines de semana largos suelen impactar negativamente en la concurrencia. A pesar de este panorama relativamente estable, el sistema puede verse tensionado ante eventos inesperados: “Nos complica cuando, por ejemplo, hay varios siniestros viales en un mismo fin de semana, que ya de hecho nos pasó”.

Tres postas fijas

En Misiones, el sistema de donación se organiza a través de estos lugares fijos de recolección que están en Posadas, en el Banco de Sangre que se encuentra en el predio del Parque de la Salud (Cabred y López Torres) y en los Samic de Oberá y Eldorado. Aquí la atención es en días laborables y en la ciudad capital se extiende hasta los sábados por la mañana. A esto se suma un cronograma de colectas externas en distintos puntos de la provincia, una estrategia clave para garantizar el abastecimiento.

Sin embargo, el titular del organismo fue contundente al remarcar que la estabilidad es siempre relativa. “Siempre, siempre se necesitan donantes, no podemos hablar, como siempre digo, que estamos bien, porque yo te puedo decir que nuestra heladera está completa, pero a la hora se vacía”, afirmó.

En ese sentido, detalló que situaciones como siniestros viales, cirugías complejas, accidentes laborales o enfermedades como leucemias y linfomas pueden generar una demanda inmediata y masiva.

“La heladera se puede vaciar en cuestión de minutos”, advirtió y explicó que la necesidad es constante y difícil de prever porque “nunca se sabe a ciencia cierta cuál es la necesidad que va a surgir”.

A nivel regional, Suárez Romanazzi indicó que la tendencia no es alentadora. En América Latina, la donación voluntaria muestra signos de retroceso, en parte por temores persistentes en la población. Muchas personas sólo se acercan a donar cuando la necesidad afecta a un familiar o conocido. Frente a este escenario, el objetivo es cambiar ese paradigma.

“Queremos que la gente done, se acerque a donar, que no sea para nadie en particular porque siempre alguien necesita, siempre hay un chiquito que necesita, una mamá que necesita”, expresó. Además, subrayó las dificultades que enfrentan muchos pacientes del interior para conseguir donantes, lo que refuerza la importancia de las campañas territoriales.

En ese sentido, destacó el crecimiento progresivo de las colectas externas: “Cuando salimos a terreno, vamos viendo cómo es progresivo el aumento de la cantidad de donantes en las colectas externas, y la verdad que nos pone contentos”. Estas campañas, que pueden reunir hasta cerca de 100 donantes en una sola jornada, requieren una logística compleja que el equipo fue perfeccionando con el tiempo.

Uno de los aprendizajes que dejó la pandemia, comentó Suárez Romanazzi, fue la implementación de turnos programados, lo que permite ordenar mejor la atención. El proceso completo de donación dura entre 40 y 45 minutos, incluyendo registro, entrevista médica, extracción y refrigerio posterior.

El procedimiento es sencillo: deben acercarse a las postas fijas ubicadas en los hospitales Samic de Eldorado y Oberá, o en la sede central de Posadas, presentar un documento y manifestar su voluntad de donar además de otros requisitos (ver Requisitos…). A partir de allí, el personal capacitado guía todo el proceso y responde dudas o temores.

El director también hizo hincapié en el carácter altruista de la donación y sus beneficios. Según explicó, no sólo se trata de un acto solidario, sino que además está comprobado que genera bienestar en quienes lo realizan, al saber que están ayudando a otros. Es que incluso, una sola donación puede beneficiar a más de una persona.

Recordó un aspecto clave, que es que la sangre no puede fabricarse ni comprarse. “No tenemos la capacidad de producir la sangre de manera artificial, no la podemos comprar en ningún lado, no podemos ir a una farmacia y pedir sangre. La única manera de conseguirla es a través de la donación voluntaria y altruista de la gente”.

En ese marco, reiteró el llamado a la comunidad: “Que la gente pierda el miedo, que se acerque a donar, que siempre hay alguien que necesita”. E hizo foco en aquellos que no cuentan con familiares cercanos o viven lejos de los centros de salud, quienes dependen directamente de la solidaridad colectiva.

Colecta el domingo

Convocatoria. Mañana se hará la última colecta de donación voluntaria de marzo en la Iglesia Universal de Posadas (avenida Mitre 2355) de 9 a 14, con el objetivo de garantizar el stock de sangre durante el próximo feriado de Semana Santa.

Requisitos para poder donar

Gozar de buena salud.

Es importante sentirse bien el día de la donación, sin síntomas de enfermedades como fiebre, resfrío o infecciones, para proteger tanto al donante como a quien recibirá la sangre.

No estar en ayunas

Se recomienda haber comido previamente (un desayuno o comida liviana), evitando grasas en exceso, para prevenir mareos y asegurar una donación segura.

Más de 50 kilos.

Además tener entre 18 y 65 años. Estos parámetros garantizan que el organismo pueda tolerar correctamente la extracción sin riesgos para la salud del donante.

Tatuajes.

Haber transcurrido seis meses del último piercing, tatuaje o intervención quirúrgica. Es necesario para reducir el riesgo de infecciones y asegurar que la sangre sea segura para transfusiones

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