Paro universitario en Misiones: “Tenemos pérdidas salariales del 54%”

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La crisis salarial que atraviesan los docentes universitarios argentinos llegó a un punto de quiebre. Rubén Stasuck, secretario general de la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de Misiones (ADUNaM), describió un escenario alarmante: profesionales con posgrados que cobran salarios debajo de la línea de indigencia, obras universitarias paralizadas y colegas que deben dedicarse a otras actividades en sus horas libres para llegar a fin de mes. Desde el lunes, las 61 universidades nacionales del país sostienen un paro de una semana -arrancó el lunes- convocado por CONADU y CONADU Histórica, con chances de extenderse, en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y la reapertura de paritarias, cerradas desde hace más de un año.

Stasuck, advirtió que prácticamente todas las asociaciones docentes de las 61 universidades nacionales del país llevan adelante la medida, con evaluaciones periódicas y con posibilidad de extenderse a partir del 30 de marzo. El reclamo central es el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada en octubre del año pasado, cuya aplicación resolvería dos problemas fundamentales: el financiamiento del funcionamiento de las universidades y la actualización salarial docente.

Stasuck señaló que desde octubre de 2024 el Gobierno nacional no convocó a paritarias, lo que derivó en una pérdida salarial acumulada de alrededor del 54%. “Los sueldos iniciales rondan los 240.000 pesos”, indicó, y advirtió que se trata de profesionales con carreras de grado, especializaciones, maestrías y doctorados cuyos ingresos “ni siquiera alcanzan el nivel de la pobreza, sino que estamos hablando prácticamente de salarios de indigencia”. Ante este panorama, muchos docentes recurren al pluriempleo en sus horas de descanso o de preparación de clases, incluyendo el manejo de autos por aplicaciones, para sostener a sus familias.

En cuanto al acatamiento en Misiones, el dirigente explicó que es dispar, dado que varias facultades —Artes, Humanidades y Exactas— aún no iniciaron el ciclo lectivo al momento del paro, aunque destacó que en la Facultad de Artes ya se anticipaba un porcentaje altísimo de adhesión. A nivel nacional, señaló que 16 asociaciones ya votaron medidas que van más allá del inicio de clases, lo que refleja un grado de “desazón y desesperación” generalizado en el sistema universitario.

Sobre el impacto en el funcionamiento de la UNaM, Stasuck detalló que la falta de financiamiento afecta los insumos de laboratorios, las prácticas de campo, la participación en congresos y jornadas académicas, y la infraestructura edilicia. Mencionó obras paralizadas desde hace dos años, como el edificio de doble dependencia en el campus y los cimientos de la Facultad de Artes, donde debía desarrollarse la carrera de arquitectura, dejando a los estudiantes sin instalaciones. También citó una obra detenida en Iguazú. Respecto al presupuesto, aclaró que si bien hubo incrementos producto de las luchas de 2024, estos quedaron muy por debajo de la inflación.

Finalmente, Stasuck agradeció el acompañamiento de la sociedad misionera, que protagonizó las tres marchas universitarias más grandes de los últimos veinte años, y anticipó que de continuar el conflicto se organizaría una nueva movilización para abril, remarcando que la universidad es “un bien social” que debe garantizar el ingreso, la permanencia y el egreso de todos los sectores.

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