Con ELA y sin poder trabajar, pide ayuda para que su hijo no abandone la universidad

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A comienzos de este año, la historia de Sixto Coronel, un vecino de Wanda diagnosticado con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), conmovió a Misiones cuando, en medio de una situación sanitaria y económica límite, pidió públicamente ayuda para viajar a Uruguay y acceder a la eutanasia. Meses después, su lucha cotidiana continúa, pero ahora su principal preocupación es otra: conseguir apoyo para que uno de sus hijos pueda seguir estudiando en la universidad.

Coronel convive con esta enfermedad degenerativa desde octubre de 2021. Con el avance del cuadro, perdió la capacidad de hablar y caminar y depende de la asistencia permanente de su esposa. La ELA provoca un deterioro progresivo del sistema neuromuscular, afectando la movilidad y funciones vitales, lo que transformó por completo la vida de la familia.

En enero, su caso se hizo conocido cuando expresó en redes sociales su desesperación por el dolor físico, la falta de medicamentos y las dificultades económicas. En ese momento incluso manifestó su intención de vender su casa para reunir el dinero necesario para viajar a Uruguay, país donde la eutanasia es legal, con el objetivo de “morir dignamente”.

Hoy, aunque la situación médica sigue siendo compleja, Sixto asegura que al menos el suministro de medicamentos está garantizado y los recibe en tiempo y forma. Sin embargo, las dificultades económicas persisten y golpean especialmente en la educación de sus hijos.

“Mi hijo tiene 21, está en 3° año de la facultad de ingeniería, quiere ser ingeniero electromecánico. Son cinco años de estudio. Tengo dos hijos estudiantes más: uno en quinto grado y otro que está en cuarto año en la Epet 33 de Puerto Libertad y claro que con mi enfermedad se puso terriblemente difícil”, contó en diálogo con El Territorio, mediante textos de WhatsApp, que aún con dificultad puede seguir escribiendo.

El joven estudia ingeniería en Oberá y, según explicó Coronel, sostener los gastos se volvió casi imposible a medida que avanzó la enfermedad. “Estoy preocupado por el estudio de mis hijos. Ellos no tienen por qué padecer los efectos de mi enfermedad”, expresó.

La urgencia también se refleja en las dificultades para afrontar gastos básicos. “Hoy ya es 12 (de marzo) y todavía no pudimos enviar los 240 mil pesos que corresponden al pago del alquiler. Por eso en la publicación puse mi alias para ver si me colaboran pero hasta ahora no conseguí nada”, lamentó.

A través de una reciente publicación en redes sociales, Sixto volvió a exponer su realidad diaria y el peso emocional que implica convivir con la enfermedad. “Cada día que salgo a la calle llevo mi ‘capa’ ELA EXISTE para visibilizar esta maldita enfermedad, para que la burocracia sea mucho más fácil y luchar por que se cumpla la Ley ELA”, escribió.

También relató las situaciones de incomprensión que enfrenta a diario debido a la dificultad para comunicarse. “A veces saco el móvil con una app de voz y me contestan gritando, como si estuviera sordo. O peor, si alguien me acompaña le hablan a esa persona para preguntar cómo estoy, cuando yo estoy presente”, describió.

Pese a todo, asegura que no deja de luchar por sus hijos. “En casi cuatro años y medio de ser diagnosticado no me permito dejar de luchar por ellos”, señaló. Por eso, decidió pedir públicamente ayuda para conseguir una beca que permita a su hijo continuar la carrera universitaria.

“Estudiar se convirtió en un lujo que muy pocos pueden dárselo a sus hijos con un muy alto costo. Mi hijo quiere terminar su carrera y por eso me tomo el atrevimiento de solicitar ayuda para encontrar a alguien que le pueda otorgar una beca”, expresó.

Quienes deseen colaborar con la familia pueden hacerlo a través del alias lucha.ela.mp o comunicarse al teléfono 3757-589676. Mientras tanto, Sixto sigue visibilizando la enfermedad y sosteniendo una batalla diaria que, según repite, tiene un único motor: el futuro de sus hijos.

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