Consumo récord de huevos: cooperativa de mujeres sostiene la producción artesanal en Misiones

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El consumo de huevos en Argentina atraviesa un momento histórico. Según datos de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (Capia), el país alcanzó en 2025 un promedio cercano a las 398 unidades por habitante al año, posicionándose entre los principales consumidores del mundo.

El crecimiento responde, en gran parte, a un cambio en los hábitos alimentarios impulsado por la situación económica: el huevo se consolidó como una proteína accesible, versátil y rendidora frente al aumento sostenido del precio de la carne.

En ese contexto nacional, en el interior de Misiones, la Cooperativa Agropecuaria Mujeres Unidas Limitada, de Salto Encantado, vive en carne propia el fenómeno.


“El huevo está suplantando al tema de la carne”
Ramona Espíndola, presidenta de la cooperativa, confirma la tendencia: “El huevo es mucho más barato y se pueden preparar varias comidas. Es nutritivo y rendidor. Con la economía como está, la gente opta por el huevo”.

Cuenta que algunas familias consumen hasta un maple cada dos días. “Los chicos se preparan huevos revueltos, es lo más fácil y rápido. Le agregan verduras y ya tienen un plato sano y completo”, relata.

Actualmente, la cooperativa comercializa el maple a 5.000 pesos, muy por debajo del costo de un kilo de carne, que ronda entre 15.000 y 20.000 pesos. “Con lo que comprás un kilo de carne, llevás varios maples de huevo”, grafica.

Producción artesanal y venta directa
La cooperativa está integrada por mujeres de Salto Encantado, 2 de Mayo y Aristóbulo del Valle. Cada socia produce en su chacra y comercializa en ferias locales, puerta a puerta o desde la sede propia de la entidad.

A diferencia de la producción industrial mecanizada, el huevo casero tiene un tratamiento artesanal. Es decir, las gallinas son criadas en galpones en el piso. La recolección es manual. La clasificación se realiza en cada hogar. No se lavan los huevos destinados a la venta, preservando su protección natural.

“Nosotras no tenemos cinta transportadora. Juntamos huevo por huevo. El que está roto o sucio queda para consumo familiar. Es un trabajo totalmente artesanal”, explica Ramona.

La producción se vende en la semana, especialmente en verano, cuando el calor obliga a evitar el almacenamiento prolongado.

Precios, competencia y estacionalidad
Si bien el consumo es alto, las productoras enfrentaron una baja de precios entre diciembre y febrero. “Nos obligaron a bajar el precio. No sabemos si vino huevo de afuera, pero nos perjudicó”, señala.

Además, explican que existe una dinámica estacional: cuando las gallinas de chacra que andan sueltas dejan de poner, aumenta la demanda hacia las productoras organizadas.

De cara a Semana Santa, prevén un repunte en las ventas y posibles aumentos, acompañando el movimiento del mercado nacional.

Trabajo cooperativo y desarrollo local
La cooperativa logró consolidar una sede propia tras un acuerdo con el municipio de Salto Encantado, donde hoy acopian y comercializan no solo huevos, sino también producción primaria y alimentos elaborados de origen misionero.

“No vendemos nada que no sea producción local. Queremos fortalecer al pequeño productor”, subraya.

Sin embargo, Ramona reconoce que actualmente no cuentan con acompañamiento del Estado provincial y esperan poder acceder a algún tipo de apoyo para fortalecer la actividad.

El récord nacional de consumo refleja una transformación profunda en la mesa de los argentinos. En Misiones, ese fenómeno tiene rostro de mujer y trabajo familiar, donde el huevo no solo es alimento, sino también sustento y organización comunitaria.

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