Jeremías, el niño misionero que viajó a Monterrey para realizar un tratamiento innovador contra la leucomalacia periventricular (LPV), ya atravesó más de la mitad del protocolo médico y comenzó a mostrar avances alentadores en su evolución. Esta semana completó la sesión número 18 del esquema terapéutico, que contempla una serie de intervenciones programadas durante poco más de un mes.
Desde México, su mamá, Katya Genovese, compartió las primeras señales positivas que observaron junto al equipo médico. “El equipo de neurólogos y nosotros pudimos ver unos pequeños avances, pero muy importantes. Está controlando mejor su cabeza, saliva y tiene mucha intención comunicativa”, expresó.
Se trata de progresos sutiles pero significativos para un niño que convive con una lesión neurológica compleja y que requiere estimulación constante para fortalecer sus capacidades motoras y cognitivas.
