Carne vacuna cara, cerdo importado y altos costos de producción ponen en alerta al sector

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El cierre de 2025 volvió a poner en evidencia un escenario ganadero atravesado por tensiones estructurales, que demuestran que la actividad «atraviesa una etapa de transición compleja, marcada por la escasez de hacienda, la recomposición de precios y un delicado equilibrio entre producción, consumo interno y exportaciones”, puntualizó el presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), Miguel Schiariti.

Por otro lado, el rubro de carne roja no sería el único afectado,  la cadena porcina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años en la Argentina. A la suba sostenida de los costos de producción se sumó un fuerte incremento de las importaciones de carne desde Brasil, que en 2025 crecieron un 165% interanual, afectando de manera directa la rentabilidad del sector. Así lo advirtió Mariela Bernardy, productora porcina y responsable de la Granja San Jorge en Posadas, quien explicó que el impacto se siente con mayor fuerza en las provincias de frontera, como Misiones. 

Panorama de la carne roja 

Según Schiariti, los números del año pasado (2025) no deben leerse como un fenómeno aislado sino como la consecuencia de un proceso que se fue acumulando campaña tras campaña. “Los datos son claros y, lejos de ser coyunturales, reflejan las consecuencias acumuladas de varios años de sequía, liquidación de existencias y menor producción de terneros”, advirtió Schiariti en diálogo con un medio nacional. También explicó que el ciclo ganadero arrastra limitantes productivas que se traducen en menor oferta y presiones constantes sobre el mercado.

En este sentido, que con la suba en el mercado de hacienda tuvo impacto directo en los precios minoristas. Los cortes vacunos lideran los aumentos del rubro alimentos y bebidas, condicionando el poder de compra de los consumidores y reordenando la disputa con otras carnes. Sin embargo, el comportamiento del consumo dejó un dato inesperado: paradójicamente, mientras la producción total de carne vacuna cayó 1,1% interanual, el consumo interno mostró una leve recuperación ubicándose en 48,4 kilos per cápita.

En un verano marcado por las altas temperaturas y el movimiento turístico, el consumo de carne en la capital misionera mostró un comportamiento dispar. Así lo explicó Amalia Benítez, propietaria de Estación de Carnes, quien aseguró que enero comenzó con un fuerte ritmo de ventas, aunque en las últimas semanas se registró una marcada desaceleración.

A nivel local 

“Vimos mucho movimiento, mucha gente, en comparación con enero del año pasado. Pero todavía no cerró el mes y falta analizar si los tickets fueron más altos o más bajos”, señaló en diálogo con Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7. Según explicó, el flujo de clientes no siempre se traduce en mayores ingresos: “Podés ver mucha gente, pero con menos cantidad o menor importe por compra”.

Explicó la propietaria que la misma tendencia se registró en diciembre, mes que sí ya cerró su balance. “Tuvimos incluso más gente que el año pasado, pero con tickets de menor importe. Eso refleja que la gente cuida mucho más lo que compra”, explicó.

Benítez diferenció además el modelo de su carnicería del de las grandes superficies. “Nosotros no competimos con los supermercados. Ellos buscan cantidad y precio. En nuestro negocio se busca atención, calidad y una experiencia distinta. Cuando alguien quiere agasajar a su familia, viene acá”, sostuvo.


Subas que no cesan 

Consultada sobre el impacto de los aumentos, la comerciante reconoció que el encarecimiento de la carne vacuna afecta el consumo. “La carne siempre sube más que el resto. Si el pollo sube un 3% o el cerdo un 10%, la vacuna sube diez puntos más arriba. Eso se siente”, afirmó.

Sin embargo, también contextualizó el fenómeno a nivel global: “Hoy en el mundo se está revalorizando la proteína animal. Países que antes consumían menos carne vacuna ahora demandan más, y eso genera una puja entre grandes productores como Estados Unidos, Brasil y Argentina”.


El turismo motivó ventas

Un dato que llamó la atención en este verano fue la cantidad de clientes de otras provincias. “Vimos muchos porteños, cordobeses, santafesinos. Gente que vino a visitar familiares o a pasar unos días. Eso se nota porque piden cortes diferentes y preguntan sobre los cortes”, relató.

Para Benítez, este “consumo turista” es también un indicador de movimiento económico en la ciudad. “No recuerdo haber hablado con tanta gente de afuera como este verano”, destacó.


Otras opciones económicas 

Frente a los altos precios de la carne vacuna, la responsable de comercio indicó la importancia de apostar a diversificar la oferta. “Una costilla de cerdo hoy puede valer entre 8.000 y 9.000 pesos, y el pernil unos 5.000. Es una proteína excelente y mucho más accesible”. Otra de las alternativas que creció en el último año es la carne de búfalo. “Fuimos pioneros en Posadas. Al principio la buscaban mucho los deportistas por su alto contenido proteico y baja grasa, pero hoy también la consume la familia y quienes se dedican al rubro gastronómico”, explicó.

A eso se suma el trabajo con productores locales para ofrecer cordero misionero. “No tiene por qué ser patagónico. Tenemos un cordero excelente en nuestra provincia. Es un producto regional, más económico y de gran calidad”, se refirió a la producción local. 

Finalmente, Benítez destacó un cambio cultural: “La familia se está animando a probar otras carnes. Esa es una tendencia que deberíamos fomentar. Abrir el paladar, consumir productos regionales y acceder a proteínas de calidad sin depender solo de la carne vacuna”.

Datos

Por otro lado, los números de la Ciccra sostienen que la industria cerró el 2025 con 13,585 millones de cabezas faenadas, lo que implicó una caída interanual del 2,5%, sumando un nuevo retroceso respecto de 2024. Si bien diciembre mostró una mejora mensual, el nivel de faena siguió por debajo del registrado un año atrás y confirmó que la escasez de animales condicionó el ritmo del sector durante todo el ejercicio.

Por otro lado, la composición de la faena también encendió señales de alerta para el futuro, de acuerdo con el informe elaborado por Ciccra dado que -aunque la participación de hembras retrocedió levemente en el acumulado- se mantuvo en valores todavía elevados, lo que plantea dudas sobre la velocidad de recuperación del rodeo. En palabras del titular de Ciccra, “la recomposición del stock será lenta y exigirá condiciones macroeconómicas y productivas estables para consolidarse”.

En este marco de menor oferta, el precio de la hacienda se convirtió en una de las variables más sensibles del año. A mediados de 2025 el mercado inició un proceso de recomposición que se aceleró hacia el cierre del ejercicio, impulsado por la escasez y la competencia por la hacienda terminada. El valor del kilo vivo acumuló una suba del 62,3% y alcanzó, en términos reales, uno de los niveles más altos de los últimos quince años.

En total, las exportaciones de carne vacuna retrocedieron 9,5% respecto del récord de 2024, totalizando 846,4 mil toneladas r/c/h, lo que implicó más volumen disponible para el consumo local.

Sector porcino

Por otra parte, el sector porcino misionero se encuentra en alerta por el ingreso masivo de carne brasileña, Berardy, titular del Mercado Concentrador Zonal y productora de cerdo, señaló que el problema actual dejó de ser solamente el incremento de los insumos, sino la apertura de importaciones. “Tenemos que competir con carne que viene de Brasil a un costo muy bajo, con condiciones que son desleales para el productor argentino”, sostuvo.

Según detalló Bernardy, los costos de producción se dispararon en el último año: El maíz aumentó un 40%, la soja cerca de un 70%, a lo que se suman los incrementos en núcleos y suplementos para sostener la producción. 

“Esto provoca una pérdida de rentabilidad muy grande. El sector hoy está con un techo: no puede crecer en estas condiciones”, lamentó y añadió que uno de los puntos más críticos, según la productora, es el uso de ractopamina en Brasil, “un promotor de crecimiento prohibido en la Argentina por cuestiones sanitarias y de bienestar animal”. 

“Los productores brasileños usan este anabólico, que acelera la conversión de alimento en carne. Nosotros no lo usamos ni lo podemos usar, pero igual tenemos que competir con ese producto. Además, afecta al consumidor y al animal”, denunció.

Bernardi reclamó mayor control estatal: “China no permite carne con ractopamina. Brasil selecciona: a ellos les vende sin ese producto y a nosotros nos manda la otra. Ahí el Estado tiene que intervenir”.

Bondiola importada

La productora local señaló que la bondiola de cerdo, es uno de los cortes más afectados por la importación es la bondiola, un producto que se volvió masivo desde la pandemia y hoy forma parte de las parrillas argentinas. “Es un corte premium que mejora el rinde de la media res. Pero hoy entra bondiola brasileña congelada a precios muy bajos”.

En Misiones, una bondiola de producción local cuesta entre 10.000 y 12.000 pesos el kilo, mientras que la importada se consigue en grandes superficies por 6.000 o 7.000 pesos, lo que implica una diferencia de hasta el 50%. “Es imposible competir con eso”, apuntó.

En este sentido, la crisis también convive con un dato favorable, es decir, la brecha de precios entre la carne vacuna y la porcina es la más grande de la historia. Berardy aseguró que actualmente una costilla de cerdo vale entre $10.000 a $12.000 el kilo, mientras que una costilla vacuna cuesta entre  $18.000 a $20.000. 

“Eso impulsa el consumo de cerdo, pero no alcanza para sostener al productor si no hay rentabilidad”, aclaró Bernardi.

Producción local

Misiones cuenta con producción porcina propia, con cooperativas como Cofra y numerosos pequeños productores. Sin embargo, la informalidad en zonas de frontera y el ingreso de carne de otras provincias dificultan las mediciones reales. 

“El consumidor elige por precio muchas veces, y eso nos afecta. Pero el cerdo hoy también se elige por calidad, por ser sano, fresco y rico”, destacó.

“Actualmente, el consumo per cápita en Argentina ronda los 20 kilos anuales, y se proyecta llegar a 30 kilos en 2030, siempre que el sector logre sostenerse», manifestó Berardy. 

“El producto local es más fresco, tiene menos procesos y llega directo del productor al consumidor. Es más sano y genera trabajo en nuestra provincia”, hizo hincapié Berardy y detalló que la carne porcina misionera se puede adquirir en Ferias Francas, en los Mercados Concentradores de la Provincia y en comercios de productores locales.

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