Por qué el protector solar no alcanza: claves para cuidarse del sol en viajes y vacaciones

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La dermatóloga Gabriela González Campos advirtió que confiar solo en el protector solar genera una falsa sensación de seguridad y explicó cómo prevenir el daño solar durante viajes en auto, en la playa y en la rutina diaria.

La médica especialista en dermatología Gabriela González Campos remarcó que el cuidado de la piel frente al sol debe abordarse de manera integral y no limitarse únicamente al uso de protector solar. Según explicó, el término “bloqueador” resulta engañoso, ya que sugiere una protección total que no existe. “Me gusta más hablar de protector, porque el bloqueador da una falsa idea de cobertura total, y eso no alcanza”, afirmó.

La profesional advirtió que esta creencia es uno de los factores que explican el aumento sostenido del cáncer de piel. “Las personas creen que con el protector ya cumplen con todo, se exponen más al sol y eso no hace más que aumentar el riesgo a lo largo del tiempo”, señaló. Para graficarlo, utilizó una comparación clara: “Es como ir en el auto a 100 kilómetros por hora, sin cinturón y con los ojos cerrados. La prevención es todo junto”.

En ese sentido, González Campos explicó que la protección solar debe combinar varias medidas: evitar la exposición directa en horarios críticos, usar protector solar, anteojos con filtro UV, ropa adecuada y buscar sombra. Esto cobra especial relevancia durante los viajes largos en auto, frecuentes en vacaciones. “Aunque vayamos con aire acondicionado y vidrios cerrados, los rayos UV ingresan al habitáculo y se acumulan en la piel con el paso del tiempo”, explicó.

La dermatóloga detalló que quienes viajan en los asientos delanteros reciben mayor radiación, especialmente en brazos y rostro. En las latitudes argentinas, el conductor suele exponerse más del lado izquierdo del cuerpo, mientras que el acompañante lo hace del derecho. Incluso los pasajeros de los asientos traseros no están exentos, ya que la radiación atraviesa los vidrios laterales.

Sobre el uso de láminas polarizadas en los vehículos, aclaró que son una herramienta útil para reducir la radiación, siempre que no sean excesivamente oscuras y cumplan con las normativas de seguridad vial. También recomendó el uso de anteojos de sol con filtro UV y polarizados, no solo para proteger los ojos sino también para mejorar la visibilidad durante la conducción.

Al llegar a la playa o al balneario, González Campos subrayó que la sombrilla no elimina el riesgo. “La radiación se refleja en la arena y rebota hacia la cara y el cuerpo, incluso estando a la sombra”, explicó. Por eso insistió en la importancia de complementar la sombra con protector solar, gafas y sombrero, especialmente en superficies que reflejan la radiación como la arena, el agua o, en otras épocas del año, la nieve.

Otro punto central de la entrevista fue la hidratación de la piel. La especialista aclaró que la piel enrojecida es un signo de inflamación y un indicio de daño. Para evitar la deshidratación, recomendó reducir los factores que la provocan: evitar baños largos y con agua muy caliente, limitar el uso de jabones en todo el cuerpo y optar por limpiadores suaves sin detergente. “Un baño rápido, de cinco a siete minutos, y aplicar crema hidratante inmediatamente después es clave”, indicó.

Respecto a los formatos de protector solar, señaló que en términos de protección son equivalentes, pero que las cremas y lociones resultan más eficientes y económicas que los aerosoles, que suelen desperdiciarse. En caso de usar aerosol, recomendó aplicarlo en un lugar sin viento y siempre esparcir el producto con la mano para asegurar una cobertura adecuada.

En cuanto al factor de protección, González Campos indicó que lo ideal es utilizar FPS 50, aunque aclaró que desde 30 en adelante puede ser aceptable. También explicó el orden correcto de aplicación cuando se usa repelente de insectos: primero el protector solar y, una vez absorbido, el repelente por encima.

Sobre el contacto prolongado con el agua del mar, la dermatóloga fue clara: aunque el agua salada pueda tener algunos efectos beneficiosos, el solo hecho de estar en el agua deshidrata la piel. Por eso recomendó enjuagarse siempre luego de salir del mar para retirar la sal y la arena, y rehidratar la piel.

Finalmente, se refirió al cuidado del cabello y el cuero cabelludo, que forman parte del campo de la dermatología como “anexos cutáneos”. “El pelo también se reseca con el sol y el agua”, explicó, y aconsejó usar sombrero, llevar el cabello recogido y aplicar productos con protección para el cabello durante la exposición solar.

La entrevista dejó en claro que la prevención del daño solar no depende de una sola medida, sino de un conjunto de hábitos que deben sostenerse desde que se sale de casa hasta el final de la jornada al aire libre

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